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Pesca sin muerte

Mañana se abre la pesca sin muerte, y reconozco que admiro a todos esos ribereños que durante años soñaban con llevarse salmones a casa y ahora, conscientes de la necesidad de cuidar nuestros ríos para que quede algo para las generaciones venideras, no lo hacen. Es a las sociedades de pescadores -en su mayoría, que no todas, las que trabajan en la limpieza de los ríos, en las repoblaciones de salmones y truchas- en esencia a las que debemos de decirles: gracias. Principal reconocimiento tienen Mestas y Fuentes del Narcea, que además han resuelto rencillas del pasado para trabajar por un objetivo común. No es sencillo dejar de pescar salmones tras décadas llevándoselos por docenas; no es sencillo asumir las arrugas de la cara, dejar de fumar o dejar de comer el arroz con leche con canela porque está de moda requemado. Pero siempre hay gente que te sorprende. Gracias.

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