Opinión
José de Arango
Protesta La Espina
Quejas vecinales porque el centro periférico de salud tiene médico solo dos días a la semana
Hace unos días se publicaba en este periódico un artículo de opinión del arriba firmante en el que se recogía el malestar entre los vecinos de las parroquias salenses de Mallecina, Priero y Malleza por el cierre del centro periférico de salud de este último pueblo. Y desde La Espina me han llovido las llamadas para informarme de que allí también se estaba protestado alto y claro por algo muy parecido a lo de Malleza y que este cronista no había tenido en cuenta a la hora de escribir. Les he dado y les sigo dando la razón. Y vuelvo a pedir disculpas, pero el espacio del que dispongo en esta tribuna es limitado.
Y es que en La Espina, aun estando algo mejor que en Malleza, argumentan que se había anunciado desde las altas esferas que el día 29 de junio su centro de salud contaría ya con el mismo equipo sanitario de antes de la pandemia. Y la situación actual es que en La Espina tienen médico dos días a la semana. Hay indicios, además, de que hasta setiembre, en que finalice sus vacaciones todo el personal de esta área sanitaria, ni Malleza ni La Espina volverán a contar con la normalización del servicio sanitario que existía antes de marzo.
Sentirse enfermo actualmente en La Espina obliga, en primer lugar, a consultar si ese día toca que haya médico en el pueblo. Y si no lo hay, pues eso, a coger el coche, quien lo tenga, y bajar a Salas. Quien no disponga de vehículo, a llamar a Trasantino que acuda a buscar al enfermo en taxi. Y muchos vecinos pues a echar mano de la paga de la Agraria, que son seiscientos cuarenta euros. Ir al médico te puede costar algo así como el recibo mensual de la luz. Queda también el recurso de aguantar hasta que sea "día de médico". Si puedes, claro.
En La Espina no están dispuestos a seguir perdiendo cosas importantes en la vida diaria del pueblo. Se cerraron industrias, la gasolinera echó el "piechu" hace ya tiempo y fue también muy duro el golpe recibido cuando se paralizaron las obras de la segunda calzada de la autovía después de que Pepiño Blanco regresase a Madrid tras inaugurar el desvío de la carretera general en Villazón cuando el Nonaya se llevó un tramo del anterior trazado. Y ahora, lo del médico. Son demasiados golpes para La Espina.
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