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Félix Martín

El astillero no tiene quien le escriba

Ante la falta de mano de obra de una industria en auge

El astillero no tiene quien le escriba

Habíamos quedado en la necesidad de reinventarnos, que todo saldría bien, y que además, continuaríamos reforzados. Son tres de los grandes eufemismos que más veces hemos escuchado en boca de los políticos, pero sólo eso. Resulta que toda Asturias clama por una verdadera reindustrialización después del fracaso de aquella primera, en manos de los gobiernos socialistas desde la década de 1980, y que sirvió para dilapidar una tonelada de dinero público, con la anuencia de los sindicatos y con Fernández Villa a la cabeza. Los también supuestos cursos de formación de todos estos años (que vuelven en la actualidad), fueron igualmente la demostración fehaciente de la falta de planificación, del nulo sentido de futuro, y del desprecio a la juventud asturiana con el índice de paro más elevado de Europa.

Pues bien, en la comarca costera del Occidente de Asturias, la industria astillera no tiene quien le escriba, es decir, no es capaz de encontrar mano de obra cualificada para hacer frente a su creciente carga de trabajo, demandada desde países de medio mundo.

Los astilleros ubicados en Figueras y Navia, con casi un siglo de vida el primero de ellos, y más de medio, el segundo, llevan varios años creciendo su producción de un modo tan exagerado, como envidiable, y que sólo se explica por la calidad y seriedad de su barcos, por la acción social y solidaria en la comarca donde se ubican, y por los reconocimientos internacionales conseguidos. Ambas empresas (con plantillas de la zona, a veces de varias generaciones, y que además se afanan por seguir contratando a trabajadores de dicha comarca), no cesan de denunciar, precisamente, la falta de mano de obra especializada. La misma que, ni la Consejería de Industria, ni la Consejería de Trabajo, ni tampoco la Consejería de Educación (a través de la Formación Profesional), son capaces de ver y mucho menos, de programar.

Pero nunca falta el más listo de la clase, y en este caso lo tenemos muy cerca. La Xunta de Galicia pone en marcha en Ribadeo un Grado de Formación Profesional de cara a preparar personal para esta industria creciente que nuestros vecinos gallegos sí observan en auge, pero que el Gobierno del Principado de Asturias es incapaz de reconocer.

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