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Un nuevo desprecio a la comarca occidental

El injustificable retraso del tramo Cornellana-Salas de la autovía A-63

El argayo ocurrido el pasado 16 de abril, que ha mantenido prácticamente incomunicados durante tres meses a los concejos de Salas y Tineo, se ha convertido en la excusa perfecta para justificar un nuevo retraso -que nos llevaría hasta 2023- para concluir las obras del tramo de la autovía A-63 que transcurre entre Cornellana y Salas. Nada menos que 14 años y 3 meses han transcurrido desde que se adjudicaran estos trabajos por un importe de 60 millones de euros, a razón de 10 millones por kilómetro. Con la nueva fecha anunciada para la inauguración de este tramo, las obras habrán durado más de 16 años, algo seguramente más propio del siglo XVIII que de los tiempos en que vivimos.

De nuevo, con este enésimo retraso, el Gobierno vuelve a incumplir una vez más su propia palabra e incumple lo establecido en la Alianza por las Infraestructuras. Para ello, se escuda en el desencadenamiento de un gran movimiento de ladera, aunque la realidad, como se pueden imaginar, es bien distinta. Los especialistas en el terreno señalan que este tipo de procesos geológicos ni son imprevisibles ni son incontrolables. Igualmente, nos aseguran que la inestabilidad de la ladera por la que transcurre parte de este tramo era sobradamente conocida por parte del gobierno. Una modificación del proyecto de construcción (que obviamente presentaba fallos severos en la caracterización del terreno y en el diseño del sector que muestra inestabilidades) para diseñar unos nuevos taludes precisará un importante desembolso por parte del gobierno central, cantidad que el ejecutivo no está dispuesto a destinar con premura a nuestra región y, menos aún, a la comarca occidental.

Como bien sabemos los vecinos del occidente, ni esta autovía ni este territorio representan prioridad alguna para el actual gobierno. Prueba de ello es haber intentado retrasar la construcción de un paso alternativo apelando a plazos de hasta 14 meses cuando, finalmente, lo han ejecutado -y sin darse mucha prisa- en 60 días, eso sí, tras una importante movilización ciudadana y política. Seguramente, asistiremos a nuevas comparecencias de la Delegada del Gobierno en Asturias apelando a la necesidad de nuevos estudios del terreno y proyectos adicionales para estabilizar las laderas, a sabiendas de que este problema viene de largo y lleva mucho tiempo estudiándose. Por mucho que se insista en ello, a nadie se le oculta que con los medios técnicos actuales y atendiendo a las para nada especialmente complejas características de esta obra no son necesarios dos años más para finalizar el tramo que transcurre entre Cornellana y Salas. Solo es cuestión de voluntad política y económica.

¿Cuántas industrias perderán competitividad, con el perjuicio económico que ello supone, por no disponer de la autovía? ¿Cuántos transportes sanitarios urgentes habrán de soportar el tortuoso trazado actual? ¿Cuántas oportunidades de desarrollo perderán estos concejos como consecuencia de competir en una total inferioridad de condiciones respecto a otros territorios? El gobierno central tiene que poner sobra la mesa todos los recursos económicos necesarios para finalizar estas obras y tiene la obligación de reconocer que el verdadero problema es ese y no tratar de ocultarse tras presuntos problemas técnicos que no son tales. Tras 20 años de obras de esta autovía, finalizar este tramo y el que luego conduce de Salas a La Espina es una deuda histórica que se tiene para con los vecinos del occidente asturiano. Ni nos podemos permitir este nuevo revés, ni merecemos este nuevo desprecio.

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