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José Ramón Prado

José Ramón Prado

Concejal de Seguridad Ciudadana en el Ayuntamiento de Oviedo

David Piñero, un gran hombre

Tuve la gran suerte de conocer a David Piñero durante mi etapa como inspector de Educación. Él ejercía la docencia en Cerredo y un compañero me habló de él cuando buscábamos director, tras la jubilación del anterior, para el colegio publico Ramón Muñoz, de Luarca. Una sola entrevista con David fue suficiente para darme cuenta de que era la persona idónea para dirigir aquel centro, por lo que propuse su nombramiento. Y, sin duda, no me equivoqué; fue un grandísimo acierto. ¡Qué gran persona y qué excelente profesional!

Era muy culto, muy noble, dialogante, respetuoso, prudente (siempre le gustaba contrastar sus decisiones antes de ponerlas en práctica), sensato, sociable, divertido, ameno, luchador y gran emprendedor. Amigo de sus amigos y muy querido por todos, en Asturias y en su pueblo natal, Valverde del Fresno (Cáceres), adonde se escapaba, siempre que su tiempo se lo permitía, para visitar a los suyos y recordar los tiempos de su niñez.

Llegamos a entablar una buena amistad, fruto de nuestra relación profesional y, a pesar de estar actualmente cada uno a otras labores –yo como concejal del Ayuntamiento de Oviedo y él como director del periódico que fundó y que lo era todo para él, “La Voz del Occidente”–, seguíamos manteniendo una estrecha relación.

Cada vez que publicaba un nuevo número, me anunciaba el día que iba a estar en Oviedo para poder vernos y se presentaba en el Ayuntamiento con un fajo de ejemplares debajo del brazo para que los repartiera y así poder deleitarnos con las noticias del occidente asturiano. Hablábamos y nos wasapeábamos con frecuencia, la última vez la pasada semana, manteniendo viva nuestra amistad. A primera hora del miércoles, cuando recibí un wasap de su hermana Carmen –a la que tuve el gusto de conocer en el colegio de San Claudio– comunicándome la dolorosa noticia de la muerte de David, me quedé en shock... Sinceramente, había cogido mucho cariño a esta gran persona y me costó mucho asumir que su vitalidad y empuje se apaguen para siempre. Se ha ido muy joven, pues, a pesar de su intenso y fructífero recorrido por la vida, aún le quedaban muchas cosas por hacer, guiado por esa ilusión desbordante que trasmitía en todo momento.

Es una gran pérdida para todos cuantos le queríamos. Mis más sentidas condolencias para su esposa e hijos, así como para su hermana Carmen.

Descansa en paz, querido amigo.

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