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La Nueva España

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Santiago Pérez

Nos desprecian y ahora insultan

El desastre de las comunicaciones por carretera del Suroccidente

A perro flaco todo son pulgas en el suroccidente asturiano. Los ciudadanos de esta enorme comarca sufrimos la desidia de los gobiernos central y autonómico. No es de ahora. Nunca, y es nunca, hemos sido tratados con equidad y han tratando de dar soluciones a los problemas endémicos que nos asolan.

Hablamos, mucho y con toda la razón, de esas comunicaciones por carretera que son un desastre y por ello peligrosas. Una vez más, y ya he perdido la cuenta, han logrado cabrearnos. En esta ocasión no fue la Delegada del Gobierno, que ya nos tiene acostumbrados a sus imprudentes comentarios, la que desbarró, directamente lo hizo el Ministerio de Transportes.

Para ese ministerio el agua es la responsable de que el puente de La Barrosa, en Salas, tuviese que ser demolido. Afirman que las condiciones meteorológicas, el desgaste por el uso, el paso del tiempo (duró diez años) y otros factores condujeron a su derribo. ¡Ahora resulta que tenemos puentes con obsolescencia programada!

Nos dicen que nos olvidemos de errores, deficiencias en el proyecto o en su construcción. De eso nada de nada. El agua degradó el material de relleno de los cargaderos. Lo único que han logrado con esta explicación es que yo tenga más miedo.

Los pilares de los viaductos cercanos a Cornellana (Salas) estuvieron expuestos a las inclemencias meteorológicas durante varios años, por uno ya transitamos ¿les aplicamos el mismo criterio? De ahora en adelante cuando lo atraviese me acongojaré.

La construcción de la autovía Oviedo-La Espina es un desastre, no sólo por los años que lleva de ejecución, veintidós añitos y los que le quedan, si no por la cantidad de "incidentes" que ha sufrido. Hasta los responsables de la obra deben estar preocupados. Así, a la chita callando, han levantado un muro de contención cerca de Villazón (Salas) para que no les caiga otro argayo como el de Casazorrina. Ya en 2016 se produjo otro "fanazo" a la altura de Porciles, también en Salas.

Ahora estoy más tranquilo. Hace unos días nos contó el presidente Barbón que en el suroccidente se iban a llevar a realizar no sé qué inversiones y es de agradecer. Pero claro, las alegrías duran poco en el suroccidente. No concretó nada. Sí tuviésemos unas elecciones a la vista pensaría que son promesas electorales de esas que se eternizan antes de concretarse. ¡Ah! que las tenemos el año que viene. Bueno, pues ya está aclarado.

El desprecio es evidente, ahora han dado un paso al frente y quieren que comulguemos, con fe de conversos, con esas inconcretas propuestas y eso es insultarnos.

Me sumo a las peticiones de la Plataforma el Suroccidente también es Asturias, pero yo incido sobre todo en el empleo. La falta de trabajo conlleva emigración y envejecimiento de la población. El apoyo, a todos los niveles, para la radicación de empresas en esta comarca es lo único que nos puede salvar.

Me vienen a la cabeza la autovía de la Plata o la de León-Burgos. No niego su necesidad, pero por sí mismas no solucionaron los problemas de sus territorios.

Con empleo, con empresas que generen riqueza, cesará la emigración, rejuvenecerá la población y desde luego se mejorarán todos los servicios. Con estas pésimas carreteras mientras se explotaban las minas o la térmica de Soto de la Barca mantenía su actividad el suroccidente respiraba.

No somos tontos, sabemos que la concentración de la población en ciudades es una tendencia mundial, otra cosa es que reduzcan esta comarca a suministradora de energía o materias primas. Aquí vivimos personas y queremos seguir haciéndolo. Para nosotros es prioritario, para ustedes, cuando menos, debería ser importante. Ya saben, por aquello de la justicia, la equidad y la dignidad, la nuestra y la suya. No nos tomen por tontos.

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