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Las alcaldesas de Coaña, Navia y Villayón, manos a la obra sustituyendo a los ausentes

No se sabe hasta dónde llega el organigrama del Gobierno del Principado de Asturias, en tanto que cada poco crece sin mesura. Tirar con pólvora ajena es lo que tiene. No sabemos todavía cuál es el papel de la Federación Asturiana de Concejos presidida por la alcaldesa franquina Cecilia Pérez, a más de gastar anualmente dos millones de euros en mantenimiento; insisto, en no se sabe qué. No conocemos para qué sirve la nueva Oficina Económica del Principado en Madrid, reciente invento del Presidente Barbón supuestamente en aras de reflotar nuestra declinación social, poblacional y laboral, y que, paralelamente, hace de menos a varias consejerías que en teoría estarían encargadas de remediar dicha situación. Así pues, tanto la Consejería de Economía, como la de Industria, la de Empleo, y la de Reto Demográfico, deberían desaparecer con el ahorro correspondiente a tanto despilfarro.

Sin embargo, Asturias sigue despoblándose con una sangría tanto más caudalosa, cuanto más pequeños sus concejos. Creíamos que tras la pandemia, el refugio rural se quedaría pequeño para albergar a tanto supuesto desheredado urbanita. De momento, sólo es un ver veremos, y las alcaldesas de Coaña, Navia y Villayón se ponen manos a la obra sustituyendo a los titulares del referido organigrama político regional, que con soldada multimillonaria no aciertan con la tecla.

Urge pues, y de una vez, la formación profesional acorde a los reclamos de cada comarca; urge que el Gobierno del Principado programe dicha formación en base a las necesidades laborales emergentes, con tanta celeridad como emplea para presidir celebraciones como las del centenario de Astilleros Gondán. Urge en definitiva, adelgazar la tropa política regional para así engordar los municipios más enflaquecidos. Las alcaldesas Rosana González, Ana Isabel Fernández, y Estefanía González se ponen en primera fila, y lo que es mejor aún, con el traje de faena que otros sustituyen por la corbata y la moqueta.

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