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Las ocho capillas que elevan a lo más alto la villa de Cudillero

Antes de "La Catedralina", la localidad tuvo ermitas con mucha historia, algunas de las cuales, como las situadas en lo alto de las laderas del puerto, ejercían como faro para los pescadores

El "Huerto de las Ánimas", en cuyo solar se asentaba la capilla de San Ildefonso

El "Huerto de las Ánimas", en cuyo solar se asentaba la capilla de San Ildefonso / Juan Luis Álvarez del Busto

La iglesia parroquial de Cudillero, "La Catedralina", como así se la denominaba, es todo un símbolo histórico y religioso para la villa. Las obras se iniciaron en 1553 y finalizaron en 1569; la construcción fue costeada en su mayor parte por el Gremio de Mareantes, aportando más de ocho mil ducados, lo que obligó a los responsables a tomar a censo de las monjas de San Pelayo de Oviedo unos tres mil ducados.

Pero antes ya contaba con varias capillas, al menos con ocho, prueba evidente de la religiosidad de los vecinos. Dos de ellas, las primeras a las que nos vamos a referir, podríamos decir que también ejercían de faros doblemente: espiritual y de guía para los pescadores, ya que se situaban en lo alto las laderas del puerto. Vamos a ocuparnos brevemente de todas ellas.

Capilla de San Ildefonso

Enclavada en lo alto de "La Garita", en la ladera este del puerto. El día de la fiesta del Santo –el 23 de enero–, se celebraba un convite de chicharros en vinagre, que hacían los marineros, y se cantaba,

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San Ildefonsu,

la fiasta ti faigu

muchu bisugu,

ya poucu chicharru.

Esta capilla se vino abajo, al igual que un grupo de viviendas existentes en el mismo lugar, en 1897 como consecuencia de un terremoto.

Capilla de San Sebastián

La capilla de San Sebastián estaba situada en ladera oeste, en las proximidades de la "Casa del Fuego" y concretamente en el "Huerto de las Ánimas". En diversos documentos se hace referencia a la misma como "Parroquial de San Sebastián", por lo que se supone que estaba en uso antes de que se edificase "La Catedralina". Al respecto, escribe Agustín Bravo en 1900 que "sería curioso averiguar si esta iglesia fue en efecto parroquial, en cuyo caso Cudillero debió tener ya importancia en los siglos IX, X y XI". Por otra parte, es posible que ahí naciese la "Cofradía de Ánimas del Puerto de Cudillero", de la que se conservan diversas escrituras de censos y foros a su favor, que datan de 1655 en adelante. De su lectura se llega a la conclusión de que debió de ser una Cofradía importante.

Por cierto, ya que cito la Casa del Fuego, diré que se llama así el lugar porque allí parece ser que había una casa en cuyas proximidades se encendía un fuego para avisar, mediante señales de humo, que se divisaban barcos piratas. Lo mismo sucedía en la ladera este, junto a "La Cabañina", muy cerca del cementerio parroquial y de la capilla de antes citada: si no había peligro, podían encenderse las luces de "El Palación" o "Castiallu". Años más tarde, desaparecidos los Omaña, en los mismos lugares se encendían hogueras que servían de señal a los barcos para poder arribar al puerto, lo que se mantuvo hasta el 1 de agosto de 1858, fecha en que entró en servicio el actual faro, asentado en la Peña Roballera.

Capilla de la Anunciación de Nuestra Señora

Era la que existía en el hospital, que Antonio Banzes y Valdés sitúa "a la derecha del río y al que se pasa por un puente de madera desde la calle". Se cree que se encontraba en las proximidades de la capilla del Humilladero.

Capilla de la Anunciación

Capilla de la Anunciación / .

Capilla del Cuetiquín

Situada en La Reguera, o calle de San José, que fue la principal vía de acceso al pueblo. En esta calle estaba la casa señorial del Cuetiquín, habitada en un principio por Álvaro Sánchez de Avilés, hermano de Pedro Menéndez de Avilés, por su primera esposa, Berenguela Cuervo Menéndez, y sus dos hijos, Alonso y Pedro Menéndez Marqués. Álvaro casó en segundas nupcias con Marquesa Valdés, aclarando que lo primero es su nombre, no un título.

Capilla del Cuetiquín

Capilla del Cuetiquín / .

Existían en la capilla unas imágenes de la Virgen, el Niño y San José, que formaban la Huida a Egipto. La Virgen portaba un pequeño farol, San José una vara y el Niño daba la mano a sus padres. También se veneraba un Niño Jesús de Praga y alguna otra imagen.

El techo estaba pintado fundamentalmente de color marrón con las figuras de los cuatro Evangelistas en cada una de sus esquinas. En esta capilla era donde se celebraba cada 19 de marzo San José, que luego se trasladó a la localidad de El Pito, en la parroquia de Piñera. La capilla se auto-derruyó a últimos de la década de los 70 del pasado siglo, dado su estado de abandono. De las imágenes que se veneraban en el interior nada se sabe.

Capilla de San Antón

En las proximidades de la anterior, en el tramo del Camino Real que une El Pito con Cudillero. La imagen de San Antón que allí se veneraba, fue trasladada a la iglesia de Santa María de Piñera.

Capilla de Santa María

Al lado de "El Palación", donde se ubica la Casa Consistorial. Piadosa fundación del "pixueto" Pedro Menéndez Marqués, sobrino del "Adelantado" de La Florida. En esta capilla se reunían los vecinos del pueblo para tratar de asuntos comunales. En la fachada había un escudo de armas perteneciente a los Miranda Quirós y doña Paya, con una leyenda alrededor que decía: "Son de mi padre y mi madre, Lope de Omaña".

La Casa Consisterial, al lado de la cual estaba la capilla de Santa María

La Casa Consisterial, al lado de la cual estaba la capilla de Santa María / ETO

La capilla de Santa María, de estilo gótico, era una sola nave cerrada de bóveda de crucería de la que se conservó un arco ojival de gran valor que aún existía a finales del siglo XVIII. En ella se oficiaba la misa de doce. El santuario, por los restos que de él se conservaron, debió haber sido construido en el siglo XIV, acaso por los padres de Lope de Omaña, cuyas armas, con las de Miranda, Quirós y doña Paya, estaban esculpidas en un escudo que Banzes halló en 1778 entre las ruinas de la capilla.

Capilla del Auxilio

Situada en el empinado camino de acceso al Tolombreo de Arriba, subiendo por "La Caleona".

Cuenta la leyenda que había un herrero que vivía con su mujer y un hijo muy bueno, que quería ser sacerdote. Sus padres también lo deseaban, pero no contaban con medios suficientes; apenas tenían para ir malviviendo. Pese a su pobreza, eran caritativos. Una noche llamó a su puerta un mendigo pidiendo hospedaje. Compadecidos, lo albergaron, hicieron que se secase la ropa y aún compartieron con él su escasa cena. Echaron un poco de carbón a la fragua para que se calentara durante la noche y se fueron a dormir. Cuando a la mañana siguiente se levantaron, el mendigo había desaparecido, y en la fragua, el rescoldo del carbón se había convertido en oro. Locos de contentos, pudieron dar la carrera de sacerdote a su hijo y construyeron la Capilla del Auxilio, en la que están enterrados.

Capilla del Auxilio

Capilla del Auxilio / .

En la actualidad la capilla, que data del siglo XVIII, se encuentra en estado de ruina. De las tres imágenes que se veneraban, dos desaparecieron y la tercera, que corresponde al Cristo que presidía la ermita, se conserva en la capilla de La Atalaya. Hoy, la capilla del Auxilio ya no auxilia a nadie, pues no tiene ni campana. Una verdadera lástima.

Capilla del Humilladero

Constituye uno de los monumentos más significativos del concejo de Cudillero y el edificio más antiguo de la villa capital. Su existencia se remonta al siglo XIII, aunque la arquitectura gótica, con la bóveda de nervaturas y claves, es propia del siglo XIV. La obra puede ser paralela a alguna de las fases de la construcción de la catedral de Oviedo.

Fue lugar venerado y sagrado para la marinería, a cuyo Santo Cristo recurría en demanda de amparo de sus flaquezas y desgracias, especialmente en días de galerna. También se ventilaban en ella cuestiones de Derecho y se conducía a los reos en vísperas de ser ejecutados. Así, Agustín Bravo ("Asturias", de Belmunt y Canella, 1900), se refiere a un emplazamiento de un vecino de Peñaullán (Pravia) a otro de la villa y puerto con quien sostenía pleito, para que en día y hora determinados "se presente a hacer probanza de su pleito ante el Cristo del Humilladero, en la capilla de su nombre".

La capilla, debido a diversas reparaciones que cubrían casi por completo sus tres arcos ojivales, presentaba desde al menos principios del pasado siglo XX, forma de ermita. Ello, y el hecho de que amenazaba ruina, fue motivo para que, animados por el párroco de Cudillero, José Pérez Barcia (q.e.p.d.), la Asociación "Amigos de Cudillero", en su empeño en la tarea de recuperación del patrimonio histórico y cultural del concejo, apostase decididamente por la rehabilitación del emblemático edificio, lo que se llevó a feliz término tras casi tres años de trabajos. El 23 de junio de 2000, se inauguró la restauración de la capilla, con todo su esplendor ancestral y sus formas originales.

Estos trabajos supusieron un auténtico descubrimiento, ya que, amén de comprobar que los arcos ojivales, de buenos sillares de cantería, se encontraban en muy buen estado, en la bóveda se hallaron pinturas (frescos) que estaban cubiertas con nuevos enlucidos y pinturas monocromas.

Esta capilla es la única que se conserva de las citadas.

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