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Opinión

Armando Fernández Castaño

Un curso para creer, una vez más, en la educación de las personas

Cada final de curso invita inevitablemente a hacer balance. Es el momento de mirar hacia atrás y comprobar que el esfuerzo compartido ha merecido la pena. Como director del CEPA Suroccidente, no puedo sentir otra cosa que un profundo orgullo y un inmenso agradecimiento hacia todas las personas que han hecho posible que este haya sido uno de los mejores cursos.

La educación de personas adultas sigue siendo, en demasiadas ocasiones, una gran desconocida. Sin embargo, cada día comprobamos que representa una segunda oportunidad para muchos, una primera para otros y, en todos los casos, una puerta abierta al crecimiento personal, profesional y social. En nuestras aulas no solo se obtienen titulaciones; se recupera la confianza, se abren nuevos horizontes y se demuestra que nunca existe una edad para seguir aprendiendo.

Este curso hemos acompañado a alumnado que ha cursado la Educación Secundaria para Personas Adultas, Competencias Clave de niveles 2 y 3, Competencias Básicas, español para personas extranjeras, Aula Mentor y otras muchas enseñanzas. Detrás de cada matrícula hay una historia de superación, de conciliación familiar, de jornadas laborales interminables o de personas que decidieron volver a estudiar cuando parecía demasiado tarde.

Los resultados hablan por sí solos. Cerca del 90 % de nuestro alumnado superó las pruebas de acceso a ciclos formativos de grado superior y alrededor del 95 % aprobó las de grado medio, más de 30 titulados en la ESO, y una cuarentena de certificaciones en competencias clave en los niveles 2 y 3.  Son cifras excelentes, pero, por encima de los porcentajes, me quedo con las personas que han conseguido cambiar el rumbo de su vida gracias a la formación.

Conviene recordar, además, que superar la prueba de acceso a grado superior supone disponer de una titulación equivalente, a efectos de acceso al empleo público, al Bachillerato. Para muchas personas de nuestro entorno rural esto significa abrir la puerta a oposiciones, mejorar su empleabilidad y acceder a nuevas oportunidades que hasta ahora parecían inalcanzables.

Nada de esto sería posible sin un profesorado extraordinario. Tengo el privilegio de dirigir un equipo de docentes que ha demostrado, una vez más, una profesionalidad difícil de describir con palabras. Han recorrido cientos de kilómetros entre Tineo, Salas, Belmonte de Miranda y Cangas del Narcea; se han adaptado a realidades muy distintas, a grupos diversos y a necesidades muy variadas, siempre con una sonrisa, una enorme implicación y una vocación de servicio que constituye el verdadero motor de este centro.

Tampoco puedo dejar de mencionar al magnífico equipo directivo que me acompaña. Dirigir un centro como el nuestro sería imposible sin personas comprometidas, generosas y capaces de asumir responsabilidades con absoluta lealtad. Los éxitos nunca son individuales; siempre son el resultado del trabajo silencioso de quienes creen que colaborar es la mejor forma de avanzar.

Nuestro agradecimiento se extiende también a los ayuntamientos de nuestra comarca, a los Servicios Sociales, a la Escuela de Salud de Tineo, al CRA La Espina y al CRA Gera-Cuarto de los Valles, entidades con las que hemos desarrollado proyectos que han enriquecido enormemente la vida del centro. Las actividades intergeneracionales realizadas este curso son un magnífico ejemplo de cómo la educación puede convertirse en un punto de encuentro entre generaciones y en un instrumento para fortalecer la comunidad.

Quiero hacer una mención especial al Ayuntamiento de Salas. Sin restar mérito al apoyo constante del resto de ayuntamientos, es de justicia reconocer la extraordinaria implicación que siempre ha demostrado con nuestro centro. Su colaboración permanente merece un agradecimiento sincero.

Este curso también ha supuesto un importante salto cualitativo en nuestra proyección exterior. Hemos consolidado nuestra dimensión europea gracias al programa Erasmus+, realizando siete movilidades de profesorado. Hemos sido reconocidos con el primer premio de innovación educativa en la Escuela de Formación del Profesorado del Principado de Asturias y seguimos participando en proyectos europeos que enriquecen nuestra forma de entender la enseñanza.

Todo ello demuestra que también desde un centro público de educación de personas adultas, ubicado en el suroccidente asturiano, es posible innovar, abrirse a Europa y convertirse en un referente educativo.

Pero nuestro trabajo no termina aquí. En septiembre volveremos a abrir nuestras puertas con la misma ilusión. Lo haremos desde nuestras aulas de Tineo, Salas, Belmonte de Miranda y Cangas del Narcea, ofreciendo nuevas oportunidades de formación a quienes quieran seguir creciendo.

Me gustaría aprovechar estas líneas para invitar a cualquier persona que alguna vez pensó que ya era tarde para estudiar a que se acerque a conocernos. Nunca es tarde. En el CEPA Suroccidente encontrará un centro abierto, cercano y comprometido, donde podrá obtener la ESO, preparar pruebas de acceso, adquirir Competencias básicas, aprender informática, idiomas, español para personas extranjeras o realizar cualquiera de los más de trescientos cursos de Aula Mentor.

La educación transforma vidas. Lo vemos cada día en nuestras aulas. Por eso seguiremos trabajando con la misma convicción, porque creemos firmemente que ofrecer oportunidades educativas es también una forma de luchar contra la despoblación, favorecer la igualdad de oportunidades y construir un medio rural con más futuro.

Gracias al alumnado por confiar en nosotros. Gracias al profesorado y al equipo directivo por su compromiso diario. Gracias a las instituciones que caminan a nuestro lado. Y gracias, sobre todo, a quienes siguen demostrando que aprender no entiende de edades.

Nos vemos en septiembre. Porque siempre hay un nuevo comienzo esperando a quien decide dar el primer paso.

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