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Tapia de Casariego

Tapia de Casariego camisa blanca

La celebración carmelita en el ADN de la historia tapiega

En 1902 la villa comenzó a conmemorar esta fiesta mariana, es decir, 279 años después de la creación de la Cofradía del Carmen. Desde entonces, una legión de orfeones, danzantes y gaiteros, sobre todo, fueron el programa festivo del día de la patrona. Bailes hasta las cuatro de la madrugada, eso sí, “dentro del mayor orden”, se decía; con fuegos de artificio y teatro. La celebración religiosa siempre con emociones profundas, un organista, y Schubert en el atril; alborada, “jira” campestre y “bon xantar”. A partir de 1939 y por razones obvias, máxima austeridad sin disminuir un ápice la devoción a La Señora, ya con las primeras orquestinas en escena amplificando la voz con grandes conos de metal, ¡y gracias! Si se daba la presencia de alguna de las bandas de música tapiegas, aquello suponía un lujo callejero al alcance de todos.

Pero, ¡ayyy, qué escándalo!, desde mitad del siglo XX la música “a capella” dio paso a la microfonía, es decir a los “desfacedores de oídos … altavoces símbolo de extravagante y estrepitosa armonía”. Y a partir de 1959 la verbena carmelita “amenizada por una de esas agrupaciones que llaman orquesta, desfacedora de la trompa de Eustaquio, manifestación del mal gusto, y más si se tiene en cuenta esos aparatos que llaman altavoces y colocan en varios sitios, así para espantar a los porcoteixos”. En fin, es solo un breve apunte periodístico en el recuerdo.

A día de hoy con una devoción in crescendo, Tapia abre su escenario carmelita a las mejores orquestas de España en manos de una nueva comisión festiva, otra vez sobresaliente, y que hace malabarismos todo el año. En la Fiesta del Carmelo, Tapia de Casariego se pone camisa blanca, pantalón mahón, alpargatas y pañuelo marinero en homenaje a los viejos lobos de mar que nos precedieron. Mientras, suenan las sirenas de los barcos pidiendo auxilio a La Señora, y en alguna taberna se cantan habaneras. Y todo sobre una alfombra de arte efímero de flores y pétalos, con miles de horas de obraje y dedicación altruista.

Ahora, la protagonista musical es la Banda de Gaitas Marino Tapiega, sobresaliente fuera y dentro del templo. Durante el alzamiento interpreta el “Asturias, patria querida” en vez de la “Marcha Real” que desde hace más de un siglo viene resonando en los altares de Asturias como homenaje al Rey de reyes, de aquí su nombre. En fin, todo vale en honor a la virgen; todo, mientras las emociones de tapiegos y allegados enjuagan los ojos de viejos recuerdos.

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