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Tapia de Casariego

Josemari, más allá del Rincón

El aprendizaje de las primeras letras, en su propio lugar de nacencia y en Collanzo, donde su padre trabajaba de minero, y con un hórreo como vivienda: "Era más barato". Después Valencia de Alcántara con la boca cerrada para no delatar su asturianía, que a los cacereños les sonaría a polaco: "Mía madre nun nos deixaba falar". Castropol el siguiente capítulo, siempre al son de los destinos de su padre, ya guardia civil.

Josemari comenzó de asistente con su tío Everardo Fernández Cadenas "El Súcaro", ingenioso fotógrafo tapiego en la playa de Tapia como principal escenario, incluso con Mª Dolores Pradera en la cámara. Después, un curso a distancia de realizador de cine, y la pena de no poder continuar en la capital de España: "Nun había cuartos".La mili en Segovia, para después hacerse técnico refractario trabajando en Ensidesa durante un año: "Aquelo érache muy duro, miyor volver con el meu tío Everardo".

Los pinceles, su pasión, y Carolina Santamarina su primera maestra. Pero había que estar al día, y los artistas Repiso y Margó Molina fueron su gran máster en Oviedo, a donde llegaba tras cinco horas de conducción, un bocadillo y un botellín de agua ("… prá aforrar …") y con Manolo Galano de consejero: "Teis que sembrar prá recoyer". Su primera exposición en Tapia tuvo a Nicanor Piñole de observador asombrado de un Jomar autodidacta, al que definió al instante: "… y además sin estudios … pintas como los de las cavernas".

En 1972 y con un préstamo de 40.000 pesetas de eternos intereses bancarios, abrió "El Rincón del Pescador", un bar que Josemari hasta 1993 convirtió en un teatro bohemio de guitarreos, cantares y carnavaladas permanentes: "todas as semanas tía denuncias n´el cuartel … peró a xente vía a divertirse …". En "El Rincón", eso sí, la mejor estrella fue Josemari, ya de Lola Flores, de Norma Duval, etc., y con más expectación que en el parisino Moulin Rouge.

En su etapa de madurez como artista colgó cuadros en la casa del pintor manchego Antonio López, en la de las nietas de la nobel Mari Curie, en la Junta del Principado de Asturias, y en el Museo Diocesano de Oviedo. De su altruismo, salieron los carteles tapiegos de ferias y fiestas del último cuarto de siglo. También el diseño de camisetas: "Xa viche…Tapia". Todo esto y mucho más acredita oficialmente al "Súcaro" Josemari, 82 años cumplidos, lo que ya era, un hijo tapiego predilecto y queridísimo.

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