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En Tineo hay futuro

La laboriosidad de los tinetenses, que multiplica la productividad, se impone a la infamia de un cuarto de siglo con una autovía en obras

Panorámica de Tineo.

Panorámica de Tineo. / Julián Rus

Avanzado el siglo XXI Tineo sufre el injusto castigo de soportar unas comunicaciones de hace doscientos años. La infamia ya no consiste únicamente en el estrangulamiento de la actividad y la inseguridad para los conductores que supone depender de conexiones de otra época, sino también en que la pretendida solución para remediar tal anomalía lleve 25 años en obras y nunca se acabe. Como si este enclave estratégico de la Asturias más ancha importara poco a los poderes públicos. Como si sus necesidades más perentorias siempre pudieran relegarse ante cualquier otra demanda.

La paradoja se vuelve inaceptable cuando el Principado ya dio por resueltas hace mucho las comunicaciones y hoy puede abrirse digitalmente una puerta virtual al mundo hasta desde una aldea remota. Todo se cuece en una nube de ciencia ficción, pero no hay forma de llegar a La Espina por una carretera decente. El día en que quede lista la autovía, este territorio, columna vertebral del Occidente, segundo concejo en superficie de Asturias, resultará todavía más competitivo.

Son tiempos duros para el mundo rural. El municipio, que perdió la mitad de su población en poco tiempo respecto a la época dorada del esplendor minero, comparte las dificultades de tantas otras áreas de las alas. Pero atesora una cualidad propia que sobresale y se convierte en fortaleza: la laboriosidad de los tinetenses.

A pesar de contar con menos brazos, Tineo aumenta su productividad. Continúa siendo la gran reserva asturiana de leche, gracias a unas explotaciones que ganan tecnificación y tamaño, y una potencia agroalimentaria con el chosco por bandera. Uno de los mayores polígonos industriales de la comunidad, el de La Curiscada, está ocupado casi al completo. Si se confirma alguna vez la expectativa de sumar otro en la clausurada térmica de Soto de la Barca, multiplicaría las posibilidades.

El sector forestal y la riqueza paisajística admiten desarrollo. La ruta jacobea –acaba de abrirse el cuarto albergue de peregrinos- da brillantez a un patrimonio cultural extraordinario, del arte sacro y los guilandeiros al bateo del oro y Obona. La pérdida de población no resta vigor al capital humano, con un movimiento asociativo en alza.

Los tinetenses están listos para encarar otra etapa ilusionante. En Tineo hay futuro. Para generar oportunidades de retorno, atraer inversiones foráneas y engrandecer las ya arraigadas. Para crecer y reforzar con servicios potentes la calidad de vida. Para subirse al nuevo tren del progreso con proyectos novedosos como la central hidroeléctrica reversible del embalse. Por eso LA NUEVA ESPAÑA pone desde hoy el foco en el municipio y redobla en todos sus frentes, el periódico impreso y el digital, la atención hacia aquello que ocupa y preocupa a los vecinos. De su mano emprendemos otro reto informativo.

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