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Once carrozas para despedir San Roque en Tineo: de los antiguos oficios asturianos a la ‘casita’ de Bad Bunny

Tradición y actualidad se dieron la mano en un desfile que pone a prueba la imaginación y el trabajo de las peñas y vecinos del concejo

'La Casita de Tineo', inspirada en la casita de Bad Bunny.

'La Casita de Tineo', inspirada en la casita de Bad Bunny. / Nerea García

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Tineo

Tineo se llenó este martes de risas, color, música e imaginación con uno de los momentos más esperados y vistosos de sus fiestas de San Roque. Once carrozas recorrieron la villa ante la mirada de vecinos y visitantes en un desfile en el que hubo espacio para casi todo: desde los antiguos oficios asturianos hasta algunos de los fenómenos musicales del momento, como Bad Bunny, pasando por la selección española, escenas de romería y numerosos guiños a la actualidad.

La música acompañó también al cortejo y ayudó a convertir las calles de Tineo en una fiesta en movimiento. Entre los participantes estuvo la Asociación Banda de Música La Armonía de Tineo, que puso sonido a una tarde en la que el ingenio de las peñas volvió a ser uno de los grandes protagonistas.

Carroza de la selección española.

Carroza de la selección española. / Nerea García

Entre las propuestas no faltó una mirada al pasado. Una de las carrozas recuperó los antiguos oficios asturianos, en una iniciativa impulsada por la Asociación de Festejos de Tineo y concebida como un homenaje a las raíces y, especialmente, a Bustellán.

Mucha ilusión

Una de sus participantes, Patricia Bueno, vivió la jornada con especial ilusión después de haberse incorporado recientemente al colectivo. "Me hace muchísima ilusión porque en la carroza llevo a mucha gente querida: amigas, hermanas y gente conocida", explicó.

La propuesta quiso recuperar una parte de la memoria de Asturias a través de aquellos trabajos que durante generaciones marcaron la vida de pueblos y aldeas. Y el homenaje al pasado tuvo también su mirada puesta en el futuro. Delante de la carroza avanzó un pequeño 'Pascualín', acompañado por varios niños. "Representan a las nuevas generaciones", señaló Bueno.

La estampa resumió, en buena medida, el espíritu del desfile: recordar de dónde se viene sin perder de vista a quienes deberán mantener viva la tradición en los próximos años.

31 grados

El calor fue otro de los protagonistas de la tarde. Los termómetros rondaron los 31 grados, una temperatura que puso a prueba a quienes desfilaron durante horas entre disfraces, maquillaje y estructuras elaboradas durante días de trabajo.

Si una de las carrozas miró hacia la Asturias de otros tiempos, otra se metió de lleno en la actualidad. Bad Bunny y su popular 'casita' sirvieron de inspiración a Ana Mar Álvarez, de Tineo, y Daniel Martínez, de Llanes, para levantar una de las propuestas más reconocibles y comentadas de la jornada.

Un momento del desfile.

Un momento del desfile. / Nerea García

La idea surgió casi por casualidad. "Lo vio mi novio por TikTok, la casita de Bad Bunny. Implicaba mucho trabajo y al principio no estaba muy por la labor, pero decidimos que la hacíamos porque este año está de moda", contó Álvarez.

Lo que empezó como una ocurrencia acabó convirtiéndose en muchas horas de carpintería, pintura y preparación. La estructura fue construida, además, con la intención de poder darle nuevos usos en futuras ediciones. "Él es carpintero y toda la estructura la podemos remodelar. Reciclamos algunas cosas y otras fueron nuevas. Este año lo que más tiempo nos llevó fue pintar", relató.

En la carroza viajaron alrededor de 20 o 25 personas, muchas de ellas vinculadas a las peñas de Tineo. Y aunque la inspiración partió del universo puertorriqueño de Bad Bunny, el grupo quiso que su particular casita tuviese un marcado sabor asturiano. Así, en lugar de reproducir únicamente a los personajes vinculados a la propuesta original, la llenaron de caras conocidas para el público: Melendi, Blanca Romero, la reina Letizia o David Villa, entre otros.

"Le dimos un toque asturiano", resumió Ana Mar Álvarez. Convertirse durante unas horas en esos personajes exigió también una buena dosis de imaginación. Ángela Álvarez fue la encargada de ponerse en la piel de la reina Letizia, una caracterización improvisada en buena medida con lo que había disponible en casa.

"Fue todo un poco apurado a la hora de decidir los personajes, así que buscamos cosas que teníamos por casa: vestuario, una corona para que se me identificara y la banda de 'Su Majestad la Reina'", explicó.

Por unas horas, Tineo tuvo así su particular Zarzuela sobre ruedas. Para Ángela Álvarez, participar en las carrozas significó además cumplir una ilusión que arrastraba desde la infancia. "Me hubiera gustado participar más de pequeña", recordó.

Un dragón durante la despedida de las fiestas de San Roque.

Un dragón durante la despedida de las fiestas de San Roque. / Nerea García

Precisamente, garantizar esa participación y asegurar el relevo generacional se convirtió en una de las principales preocupaciones de quienes llevan años vinculados al desfile. Detrás de cada carroza hubo jornadas de carpintería, pintura, búsqueda de materiales, confección de disfraces y organización, un esfuerzo que necesitó muchas manos y que no siempre resultó fácil reunir.

"Me gustaría que la gente volviera a querer participar más. A las peñas les cuesta encontrar gente y estaría bien que desde pequeños fueran metiéndose en las carrozas", reclamó una de las participantes. La fórmula para lograrlo pasó, como demostró el desfile, por combinar tradición y actualidad. Junto a las estampas asturianas de siempre aparecieron referencias a la música, al deporte y a los fenómenos que triunfaron durante el año en las redes sociales.

"Lo divertido es que la carroza sea llamativa y tenga algo de actualidad. Este año puede ser Bad Bunny, el Mundial de fútbol o cualquier cosa que haya surgido durante el año", explicaron desde el grupo.

Y eso fue precisamente lo que ocurrió este martes. Las once carrozas demostraron que la tradición de San Roque seguía teniendo cuerda para rato.

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