En el bar del Hotel Roma, en la ciudad de Turín, una periodista habla con la redacción de su periódico mientras espera que aparezcan dos personas para hacer una entrevista de gran importancia. Entre las sombras aparece el primero de ellos. Se trata de Primo Levi, escritor de reconocimiento mundial, químico de profesión, y superviviente del campo de exterminio de Auschwitz.

Levi viene a ser “testigo” de la entrevista que Anna, la periodista, va a mantener con Maurice Rossel, de nacionalidad suiza, antiguo miembro de la Cruz Roja Internacional durante la Segunda Guerra Mundial. Rossel visitó los campos de concentración nazis y llegó a hablar con los oficiales al mando y con algunos prisioneros antes de emitir un informe que resulta cuando menos polémico.

La experiencia de ambos hombres, que estuvieron en el mismo campo, fue diametralmente opuesta. Uno tuvo el privilegio de visitarlo como observador y moverse con cierta libertad. Levi, por el contrario, vivió el horror de una de las experiencias más extremas y destructoras del ser humano que hayan existido jamás. La escena va

cambiando a medida que transcurre la entrevista.

Las preguntas de Anna empiezan a tener un tono más acusatorio. Ella está perfectamente informada de todo lo escrito por Rossel sobre aquellas visitas y tiene también información de lo que en realidad ocurría allí. Con sus preguntas, Anna irá “acorralando” a Rossel a base de preguntas y matices que va señalando

y que dejan al antiguo miembro de la Cruz Roja en una situación muy delicada, pues parece no haberse “enterado” de lo que estaba viendo en los campos. Finalmente, Levi volverá a escena para mostrarnos un epílogo lleno de lucidez en elque siente las bases de la decencia moral. Con todo, Levi no se considera un moralista, sino solo un narrador.

Dirección: Manuel Martín Cuenca.

Dramaturgia: Felipe Vega.

Intérpretes: Antonio de la Torre, María Morales y Juan Carlos Villanueva.