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Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: Heredan dos pisos pero la alegría son las cucharillas

Las hermanas que han recibido la herencia.

A dos hermanas, octogenarias humildes, les ha caído una herencia insospechada, dos hermosos pisos en Vallecas que desconocían, y al entrar en ellos por primera vez lo que más les ha gustado, lo que más les ha subyugado, es la cubertería que había en un cajón de la cocina.

Eran simples cucharillas de café, modesta aleación de acero inoxidable y aluminio, pero a ellas es lo que más les ha gustado del piso. "¡Miraaa Margarita!, cucharillas!" le decía una a la otra, y se iban metiendo en el bolso aquella sencilla cubertería con una ilusión muy bonita. También unas muñecas que había desperdigadas y polvorientas por allí les han seducido mucho.

Cogían aquellas criaturas de trapo con una emoción muy intensa, muy íntima, y decían "es que de pequeñas nosotras muñecas no tuvimos nunca". ¡Ahh! Los seres humanos somos un misterio profundo. Esto nos lo acaba de enseñar el reportero volante Jalis de la Serna, en su nuevo programa ‘Cazaherederos’ (La Sexta).

Consiste su trabajo en seguir las investigaciones de una empresa que se dedica a buscar posibles herederos de fortunas cuyo propietario murió sin hacer testamento. Dinero, fincas, bienes inmuebles, que permanecen sin dueño en una especie de limbo del olvido.

El caso de estas dos hermanas, de más de 80 años cada una, a nuestro canario flauta Papitu le ha gustado mucho. Les contaba Jalis, y el representante de la empresa buscadora, que son herederas de fincas en Soria, de una cuenta bancaria con dinero en efectivo, y además de los dos pisos de Vallecas. "En total, unos 650.000 euros", les decían.

Y ellas, al oírlo, les miraban con esos ojos que ponen los niños monaguillos cuando los curas les cuentan por primera vez el misterio de la Santísima Trinidad y la resurrección de Jesús. O sea, sin entender nada en absoluto. Y exclamaban, sorprendidas: "A ver, a ver, esos 650.000 euros ¿en pesetas cuánto es?". ¡Ahh! Qué luminosa lección de supervivencia monetarista: a los 80 años de edad la peseta sigue viva.

Este programa de Jalis, bien mirado, puede dar grandes alegrías a criaturas que reciban jugosas herencias, pero también puede propinar tremendos sustos. A veces hay legados de los que es mejor huir a toda pastilla. Dicen que el dinero no tiene olor ni color, pero a Felipe VI le aconsejaron sabiamente que renunciase a la herencia de su padre. Porque huele mucho.

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