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La última cacería de Xander Harris

De izquierda a derecha, Alyson Hannigan, Nicholas Brendon, Sarah Michelle Gellar, Anthony Stewart Head y Charisma Carpenter.

De izquierda a derecha, Alyson Hannigan, Nicholas Brendon, Sarah Michelle Gellar, Anthony Stewart Head y Charisma Carpenter. / INFORMACIÓN

José Antonio Martínez Perallón

Esta vez Buffy no pudo salvar a Xander. Y tampoco estábamos preparados para despedirnos de él. Todavía nos estábamos recuperando de la cancelación del reboot para Buffy Cazavampiros, cuando llegó otra noticia inesperada: la muerte de otro de los actores del icónico reparto de la serie original. Nicholas Brendon, conocido mundialmente por interpretar a Xander Harris, falleció la madrugada del 20 de marzo mientras dormía en su casa de California. Los mensajes de condolencia en las redes del resto del reparto no se hicieron esperar. "Nunca sabrán lo difícil que es no ser la elegida", dijo Sarah Michelle Gellar, la actriz que encarnó a la cazavampiros; "Mi dulce Nicky, gracias por años de risas, amor y Dodgers", aseguraba Alyson Hannigan, su fiel compañera Willow. El reparto ya se vio sacudido hace más de un año por otra tragedia, tras la pérdida de su compañera, Michelle Trachtenberg. Aunque su personaje, Dawn, generó mucha división entre los fans por su carácter difícil tras incorporarse en la quinta temporada, la muerte de Michelle nos recordó lo frágil que es esa generación de actores que creció frente a nuestras pantallas.

Brendon ya llevaba años alejado de la interpretación y arrastraba varios problemas relacionados con la salud mental. Su papel en Buffy fue el más icónico de su carrera, a pesar de su participación posterior en Mentes Criminales. No importaban sus otros trabajos. Para los fans, siempre sería Xander, el antihéroe humano y vulnerable que marcó a toda una generación de espectadores.

Buffy Cazavampiros daba la vuelta a todos los clichés del cine de terror. La chica rubia no era la primera en morir, sino que era una ávida depredadora que reducía a polvo a los chupasangres clavándoles una estaca en el corazón. Del mismo modo, Xander tampoco era el chico que se presentaba a rescatar a la damisela en apuros en el último momento. Al contrario, lo normal era que Buffy tuviera que rescatarlo a él. En un grupo formado por personas con distintas habilidades, Xander no tenía ninguna en especial. Era una persona torpe, vulnerable y profundamente humana. Su presencia servía para mostrar cómo reaccionaba una persona corriente ante las amenazas a las que debía hacer frente la pandilla. Frecuentemente, era el recurso cómico en algunos de los momentos más tensos de la historia y parecía tener una especie de don para meterse en líos. Venía a ser como el equivalente de Shaggy, el asustadizo amigo de Scooby-Doo. No en vano ellos se llamaban la Scooby Gang. Casi parece una ironía que pocos días antes de su muerte, Hollywood también se vistiera de luto por el fallecimiento de Chuck Norris.

A diferencia de Norris, Xander no era el macho alfa, pero era uno de los personajes más queridos y recordados en una de las mejores series de los 90. Buffy ayudó a definir la edad de oro de la televisión que hoy vivimos y es uno de los míticos títulos de Fox de aquella década, junto a Expediente X y 24. Por cierto, todas ellas disponibles en Disney+. Los últimos meses los obituarios han sido muy intensos, algunos de ellos con actores muy conocidos de aquella época poniéndonos ante la triste realidad de que los mitos pueden morir. Como si no hubiéramos tenido suficiente trauma con la muerte de Matthew Perry, nuestro añorado Chandler de Friends, o el mazazo que supuso perder a Luke Perry y Shannen Doherty, la pareja icónica de Sensación de Vivir que marcó el inicio de este goteo de despedidas generacionales. Hace muy poco ya tuvimos que lamentar también el fallecimiento de James Van der Beek de un cáncer, el protagonista de Dawson Crece. Al igual que ellos, Brendon cargó con el peso de un personaje tan inmenso que acabó definiendo su identidad pública.

Si Buffy tenía muchos momentos impactantes, Xander protagonizó alguno de ellos. Como ese inesperado romance con Cordelia (Charisma Carpenter) que a muchos nos dejó con la mandíbula desencajada en la segunda temporada. Un giro que nadie se vio venir porque se trataba de dos personajes hasta ese momento antagónicos. Pero el personaje tuvo su gran momento en el final de la sexta temporada cuando logró frenar a la inesperada amenaza de esos episodios con el rasgo que mejor le definía, su humanidad. Aunque hay un dato de su biografía que nos desvela que era alguien mucho más fuerte que esta vulnerabilidad que transmitía. En realidad, no entró a la interpretación buscando la fama, sino para superar sus problemas de tartamudez. Recitar los diálogos de los guiones era una terapia más que eficaz para esa discapacidad. Sin embargo, en los últimos años se mantenía muy alejado de las cámaras y dedicaba sus energías al arte y a la pintura.

Otras series de la televisión juvenil de los 2000 tuvieron sus particulares versiones de Xander. Es el caso de Chloe Sullivan, en Smallville, y Felicity Smoak, de Arrow, que representaban esa figura cercana, inteligente y necesaria para que los protagonistas puedan desarrollar su papel. Chloe se convirtió en un referente por su capacidad de influir en la historia de Clark Kent, hasta el punto de que los cómics de Superman adaptaron la continuidad para incluirla en la adolescencia del héroe. Sin embargo, años después la actriz que la interpretaba (Allison Mack) se vio envuelta en un escándalo con una secta sexual que hizo que se corriera un tupido velo sobre ella, recordándonos que, detrás de estos personajes icónicos, existen vidas que pueden alterar la memoria cultural de la televisión. Un papel muy parecido al suyo fue el de Felicity Smoak (Emily Bett Rickards), que recogió el testigo en Arrow. Era empática, brillante y decisiva en los momentos clave, aunque con los años su amor platónico hacia Oliver Queen fue correspondido. Netflix también intentó capturar ese espíritu con su versión de Sabrina, tratando de recuperar ese equilibrio entre lo sobrenatural y la lealtad de la pandilla adolescente que Buffy perfeccionó.

Pero, como decía al principio, la muerte del actor ha venido precedida de otro mazazo a los fans. Hulu daba carpetazo a la nueva serie de Buffy que iba a estar en manos de la cineasta Chloé Zhao, candidata al Óscar por Hammet y ganadora de la estatuilla con Nomadland. El proyecto nació ya gafado tras la caída en desgracia del creador de la serie original, Joss Whedon, señalado por su comportamiento tóxico en el set. Aunque el director y guionista fue el responsable del éxito de la primera película de Los Vengadores, su nombre acabó siendo veneno para los estudios. El nuevo proyecto se ponía en marcha totalmente a sus espaldas, pero los ejecutivos de la plataforma tampoco se han emocionado con el planteamiento de la producción y la han fulminado de un plumazo. Y eso que la presencia de Zhao daba el sello de serie de autor que garantizaba un acabado de prestigio. Curiosamente, los miembros del reparto de otra serie creada por Whedon han tratado de resucitarla, Firefly, aunque como serie de animación. ¿Seguirá el mismo destino?

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