21 de mayo de 2008
21.05.2008
El cormorán

«Mansín» causa ternura

21.05.2008 | 02:00
«Mansín» causa ternura

E1 caso de «Mansín», el urogallo del parque natural de Redes que en busca de pareja recorre estos días el pueblo de Tarna, nos mueve forzosamente a la más sincera ternura. Y una ternura doble si consideramos que, mientras él se desgañita en busca de una imposible urogallina, otro ser protegido, el oso «Furaco», vive como un rajá en el cercado de Santo Adriano, con piscina y «green» incluidos, a la espera de que le huelan las ingles las hermanas huerfanitas «Paca» y «Tola», de 19 retozantes años, para que se le brinden seguidamente a la coyunda.


Dicen que como «Mansín» quedan unos cincuenta machos en nuestras latitudes, los cuales podrían estirar sus patas de tres dedos en 30 años, con lo que desaparecería aquí esta mítica especie a la que consideran los biólogos una reliquia de la era glaciar, que fue cuando el gallo de monte comenzó a aislarse en altas y frías montañas.


Desde entonces, ya ha llovido, pero a este tiempo le va a tocar contemplar las últimas lluvias que rocíen el pecho azulado del urogallo. Por si eran pocas las desgracias, con el cambio climático y los respectivos calentamientos, el animal va camino de pasarlas más canutas.


«Mansín» difunde por Tarna su extraño y lírico canto de reclamo, esas secuencias de sonidos profundos y serios que van por estrofas: el redoble, el castañueleo, el taponazo, la seguidilla... Dicen que cuando el urogallo entona el canto nupcial experimenta una sordera transitoria que le vuelve extremadamente vulnerable. A ver si vamos a tener un disgusto y llega alguien de fuera con el escopetón. En Cantabria, según escuchábamos el otro día en una emisora de radio, acaban de abatir uno furtivamente, y se rumorea que fue vendido por varios miles de euros. El urogallo hecho eurogallo.


«Mansín» está cantando a todo trance en este mayo, que es la parte final del tiempo de su celo. Se desgañita cuando faltan unos pocos días para que se le apague el instinto y retorne solitario al bosque, en busca una conífera que le proteja y alimente. Dieta vegetal, a falta de la carne de la vida.

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