13 de mayo de 2010
13.05.2010
 
Cien líneas

Será aún peor

Es física, metafísica y patafísicamente increíble que el culpable de la monumental crisis siga ahí

13.05.2010 | 02:00
Será aún peor

Funcionarios, pensionistas, dependientes y hasta nasciturus van a pagar especialmente la gigantesca crisis provocada por ZP pero el culpable al cubo sigue en el machito ¿cómo es posible?

El recorte brutal venía dictado por las dramáticas circunstancias que se arrastran aceleradamente desde hace dos años, dada la desastrosa y tramposa política económica de Zapatero, centrada en negar la existencia de la crisis y gastar disparatadamente con lo que la multiplicó por diez. El domingo era cosa hecha. Ayer lo cantó.

Pero no deja de ser obsceno ver cómo un presidente del Gobierno desmonta en veinte minutos todos sus discursos de seis años, vuelca sobre las espaldas de los más débiles sus monumentales errores y con una sonrisa estereotipada continúa como si nada. ¿De qué material ultra duro está fabricada su cara?

Ayer el socialismo nacional dió otra lección magistral urbi et orbi sobre la esencia y resultados de la progresía: en seis años ha roto y arruinado España y ahora hace pagar sus errores a los que menos tienen, especialmente a los más pobres y hasta a los que ni siquiera se valen como, por ejemplo, las personas que con elevada edad tienen discapacidades físicas profundas o simplemente son jubilados que no pueden reaccionar de ninguna manera.

Rajoy ha dicho que la propuesta de ZP es «el mayor recorte de derechos sociales de la democracia». Le faltó añadir que es resultado de la mayor crisis económica del último siglo, que no nos ha llovido del cielo si no de las sectarias y demagógicas decisiones tomadas por ZP.

Solo en 1808 -por cierto, también en mayo- nos ocurrió algo semejante: un líder extranjero dictando nuestra política esencial y otro diciéndonos que por las buenas o por las malas teníamos que hacer lo que nos mandan.

¿Peor imposible? Pues no, ya que por increíble que parezca ahí sigue ZP así que todo va a deteriorarse más sobre el infierno ayer dibujado. Señores, no hay palabras.

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