07 de julio de 2010
07.07.2010

Los hijos de la transición

El uso de la bandera por parte de los jóvenes seguidores de la selección española de fútbol

07.07.2010 | 02:00
Los hijos de la transición

Todo comenzó durante el Campeonato de fútbol de la Copa de Europa. Según nuestra selección iba ganado partidos, así comenzamos a ver a cientos de personas llenando las calles entusiastas por los triunfos con la bandera española en la mano o a modo de bufandas u otros utensilios. Y lo más llamativo resultó que eran los jóvenes quienes salían con la bandera en la mano. El fenómeno se ha vuelto a repetir, y yo diría que triplicado, en este Mundial.

Los días en que juega nuestra selección es normal cruzarse por la calle con grupos de personas repletos de ilusión y de entusiasmo con la bandera en la mano. Las calles, los bares, muchos balcones aparecen con la bandera española. Esto, que es normal en cualquier otro país, en el nuestro no lo es o, mejor dicho, no lo ha sido hasta ahora.

Durante cuarenta años la bandera española fue la de los vencedores de la guerra, fue la bandera del franquismo, de manera que cuando nuestro país recuperó la libertad millones de ciudadanos no se sentían representados por esa bandera. Y eso que al poco de legalizarse el Partido Comunista, Santiago Carrillo, dando muestras de su inteligencia política, convocó una rueda de prensa y, para sorpresa de los periodistas, detrás de su mesa estaba la bandera. Felipe González también hizo algún gesto en ese sentido, pero la realidad es que la bandera provocaba un fuerte rechazo en amplios sectores de la sociedad. Ni siquiera cambiaron las cosas con la aprobación de la Constitución y el que nuestra bandera fuera ya constitucional.

Eso sí, en las distintas comunidades autónomas, sobre todo en Cataluña, Galicia y País Vasco, se reverenciaban sus propias enseñas y quienes las sacaban no eran tachados de fachas. De manera que en nuestro país se ha venido dando la paradoja de que alguien podía salir envuelto en la senyera y militar en la izquierda, pero un militante de izquierdas no se habría atrevido jamás a fotografiarse ni de lejos con la bandera española. Esto fue así, ya digo, hasta la última competición de la Copa de Europa.

Ha tenido que ser la selección española de fútbol quien haya devuelto la «normalidad» a la bandera. Sí, la selección y los jóvenes, porque en la calle son sobre todo jóvenes los que lucen entusiastas la bandera cada vez que hay un partido. Son los hijos de la transición, la generación que ha estudiado quién es Franco en los libros de texto del Bachillerato, la generación que no tiene complejos porque ha nacido en libertad. De manera que estos hijos de la transición se envuelven en la bandera con la misma naturalidad y orgullo que un sueco, un alemán, un británico se envuelven en las suyas.

Seguramente ni los propios futbolistas son conscientes de cómo la selección, de la que forman parte, ha derrumbado el último muro de una época pasada. ¡Ah!, y mucha suerte contra Alemania.

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