05 de septiembre de 2010
05.09.2010

El sueño de la Fields, el Nobel de las Matemáticas

n Reflexiones sobre la entrega en la India de un galardón que se concede cada cuatro años

05.09.2010 | 02:00
El sueño de la Fields, el Nobel de las Matemáticas

Para los matemáticos, la medalla Fields es nuestro premio Nobel, galardón que no fue creado por Alfred Nobel para esta disciplina a diferencia del lo que ocurre con los otros dos pilares de la Ciencia: la Física y la Química. No es mi deseo entrar aquí en el controvertido análisis de las razones de Nobel para no crearlo en su momento. Hay muchas, y muy interesantes, curiosidades al respecto, pero lo importante es que las Matemáticas tienen su propio Nobel y aquellos que lo alcanzan, y que deben tener menos de 40 años, entran en el olimpo de los dioses científicos y reciben los mismos honores que cualquier Nobel. Es más, para los matemáticos (varios también han alcanzado el Nobel en Física o Economía) la Fields es el premio más prestigiado, más anhelado.


Este galardón se entrega cada cuatro años en el ICM (International Congress of Mathematicians), que este año se ha celebrado en la ciudad india de Hyderabad, de donde acabo de regresar hace pocos días, y sobre él, y sus implicaciones, quería hacer unas cuantas reflexiones.


1.ª) La excelente organización del evento por parte de la India. La presencia de la propia presidenta Pratibha Patil en la ceremonia de apertura así lo puso de manifiesto. Las atenciones y afecto que los que allí participamos recibimos de los matemáticos indios sólo merecen palabras de agradecimiento. La frase de la presidenta «? que como la cresta del pavo las matemáticas se elevan sobre todas las ciencias» da idea del reconocimiento que profesan a esta disciplina en un país que cuenta entre sus miembros con el genio de Ramanujan y algún otro en ciernes que después comentaré. Desde que, en 1897, George Cantor impulsara en Zúrich el primer Congreso Internacional, es la primera vez que se ha celebrado en la India y, sin duda, ha sido un acierto.


2.ª) El triunfo de la matemática francesa, que tiene de por sí su sitio en la Historia y que sigue en plena actividad. El país de Galois y Poincaré ha hecho una apuesta por las matemáticas desde hace siglos y ha recogido sus frutos. Dos «franceses», Cédric Villani, director del Institut Henri Poincaré, y el vietnamita, educado matemáticamente en Francia Ngö Bao Chau, profesor en la Université Paris-Sud, Orsay, han recibido la medalla, lo que ha llenado de orgullo a un país que apoya de forma decidida esta disciplina básica de la Ciencia y que, sin trabas burocráticas y con todo tipo de medios, capta a los mejores y atrae el talento. La llamada inmediata del presidente Sarkozy a los medallistas y su compromiso expreso con esta disciplina son todo un gesto y un reto.


La matemática rusa vuelve a tener otro Fields. Stanislav Smirnov, natural de San Petersburgo y ahora profesor en Ginebra. Es otro fruto del bien hacer de la matemática de ese país que, por encima de otros avatares, siempre ha apoyado y cuidado esta disciplina. Efim Zelmanov, medalla Fields en 1994, ahora en USA, es otro Fields ruso, con el mantenemos estrecha relación desde hace más de veinte años y es doctor honoris causa por nuestra Universidad.


Y, finalmente, el matemático israelí Elon Lindenstrauss logra un éxito sin precedentes para la matemática de ese país. Éste, al igual que desde ahora Chau, desarrolla una parte importante de su actividad en la Universidad de Princeton. Las mejores universidades de USA, como siempre, atentas para captar a los mejores, vengan de donde vengan. Y por eso tiene la más alta concentración de los dioses de la Matemática, de las medallas Fields.


3.ª) El papel de la juventud, cada día más relevante y necesario. De nuestro país una de las conferencias invitadas fue impartida por dos jóvenes matemáticos, Isabel Fernández y Pablo Mira. Este último ya recibió en Oviedo el pasado año el premio «Rubio de Francia» que otorga la Real Sociedad Matemática Española. Ambos son una esperanza y garantía para el futuro, como también lo son los diez jóvenes a los que el proyecto español «i-math» financió el viaje para impartir sendas charlas cortas, entre ellos el físico-matemático asturiano Carlos Escudero, actualmente en el CSIC. La juventud siempre clave en el progreso de las matemáticas. La Fields se da con menos de 40 años. Pero Galois nos dejó a los 20 e hizo una contribución maravillosa para las matemáticas. Otro genio actual, medalla Fields en Madrid 2006, se graduó tan temprano en Princeton que no pudo entrar en la fiesta de graduación (tenía menos de 21 años y no podía tomar bebidas alcohólicas).


Y no quería dejar de mencionar al más joven participante del ICM este año, el indio Srikar Vadaraj, «niño prodigio» que con sólo 14 años, dio una charla y, es más, en la partida de ajedrez simultánea que, con 40 congresistas, jugó el campeón del mundo, el indio Anand (afincado, por cierto, en Madrid) fue el único que consiguió tablas. Acontecimiento mundial con gran despliegue mediático. Sin duda, India puede tener un medallista Fields en camino. Ojalá también de nuestro programa «Estalmat» o de las Olimpiadas surjan en España algún día cercano talentos de este tipo. Y sepamos cuidarlos.


4.ª) La presidencia de la IMU (Unión Matemática Internacional) recae, por vez primera, en una mujer, la belga americana Ingrid Daubechies. Mujer de gran talento, tiene una trayectoria personal excepcional y es muy querida en toda la comunidad matemática por su carácter conciliador, moderado y generoso. Es la primera mujer profesora en Princeton y la primera en recibir la medalla en Matemática de la Academia Nacional de Ciencias americana. ¡Qué lejos quedan los tiempos de Hypatia, Sofia Kovaleska, Sophie Germain o Emmy Noether, entre otras! También la matemática europea tiene una mujer al frente, la catalana Marta Sanz, brillante matemática y mejor persona. Un lujo para España.


5.ª) Y en 2014, Seúl. Nuevamente Asia. Y en una país en plena actividad y que apuesta de forma decidida por la Ciencia. El propio presidente del país se ha implicado activamente en ello y así lo hizo para conseguir que su país fuera la próxima sede. El compromiso con el evento es total, increíble, no sólo financieramente. De hecho, van a financiar a no menos de mil de los mejores matemáticos de los países emergentes para que asistan. Se espera una participación sin precedentes. La recepción que en Hyderabad ofrecieron a la representación institucional de los países asistentes estuvo llena de espectacularidad y compromiso. Un país vivo que se desarrolla tecnológicamente con fuerza y que para ello, como siempre dicen, tanto necesitan de la matemática. Y la apoya sin reservas. La matemática desempeñando, por tanto, un papel clave y decisivo en la empresa, como también lo entiende la propia multinacional asturiana, la empresa Neometrics, presente en el evento.


Ha sido un congreso intenso lleno de trabajos, debates, intercambios de experiencias y planificación de proyectos para el futuro, con la matemática del país vecino brillando con autoridad. Y es muy notable resaltar la coautoría de un artículo del medalla Fields Villani con nuestro querido y admirado Juan Luis Vázquez, conferenciante plenario del pasado ICM de Madrid. Francia y España nuevamente. Así, en mi artículo del 3 de septiembre de 2006 en LA NUEVA ESPAÑA, «Congreso Internacional de Matemáticos: de Agustín de Pedrayes a Juan Luis Vázquez», me remitía al trabajo en Francia del ilustre matemático asturiano, nacido en Lastres en 1744, Agustín de Pedrayes. Precursor de Galois, contribuyó en París de forma magistral al desarrollo de un tema arduo, la resolubilidad de ecuaciones. Es una pena el poco reconocimiento prestado a este insigne asturiano, como ya pone de manifiesto Javier Rubio Vidal el 20 de enero del año 1950 en su discurso de ingreso en el RIDEA («Un matemático asturiano casi olvidado, Agustín de Pedrayes»).


Enhorabuena, Juan Luis. Unir tu nombre al de un Fields es muy relevante para todo y para todos. Nuestra Universidad le cabe también el honor de tener entre su cuadro de profesores a la catedrática Consuelo Martínez, que desde hace dieciocho años realiza su tarea investigadora y publica sus trabajos con el medalla Fields Efim Zelmanov.


La Fields, un sueño. La ministra Garmendia hablaba días pasados del sueño para España de tener un Nobel en Física, en Química o en Medicina. ¿Y por qué no en Matemáticas? Pero algunas cosas hay que corregir para avanzar y sin duda podemos aprender con humildad «algunas lecciones» de nuestros vecinos. El talento, en este caso como en otras disciplinas, no tiene fronteras ni localismos. Y en la base, en la cantera y en el trabajo serio, eficaz y sin burocracias o posteriores estrecheces de mira, está el éxito del futuro. Así pienso, modestamente, que se logrará un sueño, el sueño de la Fields, el Nobel de las Matemáticas.

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