29 de abril de 2012
29.04.2012
Cien líneas

Propiedad

Con el oro de la «Mercedes» se salva una clave de la civilización

26.02.2012 | 01:00
Propiedad

Doscientos ocho años después el tesoro de la «Mercedes» ha llegado a casa. Nada menos que 600.000 monedas de oro. La fragata se perdió el 5 de octubre de 1804 por un acto de piratería de Inglaterra -muy criticado entonces por la prensa británica- y marcó el inicio de la decadencia española, porque de aquella le declaramos la guerra a la pérfida Albión y nos machacaron en Trafalgar, iniciando así una cuesta abajo que tuvo quizá su cota más baja el 14 de septiembre de 1936, cuando el recién nombrado ministro de Hacienda, Juan Negrín, asaltó el Banco de España y se llevó a Moscú la que entonces era una de las mayores reservas mundiales de oro. Allí siguen: a ver si vuelven antes que las monedas de la «Mercedes», a ver si no hay que esperar 208 años para que nos restituyan lo que es nuestro. Menos mal que el tesoro de la fragata llega a España cuando no están ya en el Gobierno los conmilitones y cocarnetarios de Negrín, porque si no...


Hay quien dice que el litigio entre España y los que encontraron el tesoro se ha saldado de la peor manera. A partir de ahora los cazapecios trabajarán en secreto, convertidos en neopiratas.


Quizá, pero se trataba de algo más que de oro. Por ejemplo, en aquella batalla naval iniciada frente a las costas de Portugal el mayor general Diego de Alvear perdió a su esposa y a siete de sus hijos. No, no es todo cuestión de dinero. Ítem más, la propiedad, una de las pocas instituciones que nos distinguen de los salvajes y de los bárbaros, siempre debe prevalecer, como así ha sido.


A ver ahora qué ocurre con el oro de Moscú. Y a ver cuándo nos devuelven Gibraltar.

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