20 de septiembre de 2012
20.09.2012
La Nueva España
Sol y sombra

Crece el pufo del Niemeyer

20.09.2012 | 02:00
Crece el pufo del Niemeyer

El pufo por los gin tonics del Niemeyer asciende a 2,4 millones según el último y supongo que definitivo análisis de sus cuentas. Menos de la mitad de lo que representa el inventario de bienes de la entidad. Bromeo con lo de los gin tonics porque el presidente de la Fundación, el productor musical Manolo Díaz, insistió no hace mucho en que se estaban sacando las cosas de quicio por unas copas de nada. Pero el asunto es tan grave que deja al descubierto una gestión tan desastrosa como brillante nos quisieron hacer creer los políticos que se empeñaron en proteger a Natalio Grueso y a su equipo. Más de medio millón de euros se le deben a la agencia de viajes que programó la vuelta al mundo al gerente del centro cultural. El Niemeyer ha sido, para Grueso, una especie de viaja con nosotros. Y nosotros somos los contribuyentes.


Además de tranquilizar a los acreedores, entre los que para mayor sarcasmo se encuentra el responsable directo del despilfarro, la consejera de Cultura y la Alcaldesa deberían dar otro tipo de explicaciones sobre cómo se ha gestionado el centro cultural y cuál sido el papel de la Fundación en este enojoso asunto. Digo la Consejera y la Alcaldesa porque deberían haber sido el Principado y el Ayuntamiento de Avilés los encargados de velar por los recursos públicos.


¿Quién va a pagar todo esto? Al no existir una responsabilidad subsidiaria, correremos con los gastos, como siempre, los contribuyentes, que hemos contribuido, a su vez, a hacerle la vida más feliz a este personaje llamado Grueso y a su séquito, todos ellos respaldados por unos políticos papanatas y desentendidos del erario.


El Niemeyer fue utilizado por Vicente Álvarez Areces para tirar cohetes. El resultado ha sido una espectacular traca de dispendio que en estos momentos atruena todavía más al estar las cosas como están. Si alguien quiere tener un ejemplo de cómo no se debe administrar una empresa, ahí tienen el del centro cultural avilesino: un proyecto ilusionante que está camino de convertirse en una pesadilla. Y todavía hablan de un plan de viabilidad.

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