18 de diciembre de 2012
18.12.2012
40 Años
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El cormorán

Diputados desnudados

18.12.2012 | 01:00
Diputados desnudados

Los sindicatos de funcionarios han ido desnudando lenta pero implacablemente a los habitantes de la Junta General del Principado, es decir, a nuestros sacrificados diputados autonómicos y a su extenso equipo de ilustres colaboradores políticos. Además de echarles en cara el incremento global de asignación a los repúblicos regionales y a sus partidos, también han incidido en la generosa aportación que reciben sus señorías en concepto de gastos de kilometraje, manutención y estancia, que ronda los 11.000 euros anuales y que para mayor cachondeo público está exenta del IRPF. Así, desnudos de la apariencia de «máxima austeridad», como pregonaba el presidente de la cosa, el cabal Pedro Sanjurjo, los diputados pueden ahora ir por la calle con la cabeza bien alta, ya que en definitiva «la verdad os hará libres», y si ello no se cumple se puede echar mano de aquella otra frase desesperada de la novela «La hoguera de las vanidades», de Tom Wolfe: «Hijo mío, si la verdad no te hace libre, miente». Pues bien, a calzón quitado, el presidente juntero convocó, o le convocaron, una reunión para redactar un manifiesto de rectificación, un texto que merece pasar a los anales de cómo la política conduce al autismo, a no enterarse de lo que vale un peine y de lo está percibiendo la gente. Para empezar, al manifiesto no se sumó un grupo, el PP, lo cual deja a los restantes en evidencia, digamos que en camiseta.


Además de ello, el texto autoexculpatorio es totalmente confuso cuando intenta explicar por qué antes había menos dinero consignado y ahora hay más, que es la madre del cordero. Y sin ninguna coloración de la piel revelan que ha aumentado el número de diputados en régimen de dedicación absoluta, nada menos de que 24 a 36, o sea, que quedan sólo nueve «probinos» por lograrlo. Asimismo, confiesan que en 2011 aumentó la plantilla de personal nombrado digitalmente de 39 a 47 individuos. ¿A qué se deben ambos incrementos? Y la rechifla final: la casta política y sus adláteres nos cuestan al año casi siete millones de euros. Con explicaciones así, no es preciso hacer más preguntas. Su desnudez es total.

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