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Cien líneas

Impasible

Las fábricas asturianas cierran, pero el Gobierno, apoltronado ad náuseam, no se va para casa de una vez

La Fábrica de Armas de Oviedo, Suzuki, Tenneco, Coca-Cola..., todo cierra menos el Gobierno, como si no tuviese nada que ver, como si la economía no estuviese ultraintervenida, como si, en fin, en el sanedrín de Suárez de la Riva no se acumulasen enormes responsabilidades. Ni siquiera en la Consejería de Industria bajan las persianas, liquidan sus negativas iniciativas y reconocen que no sirven para nada.

No, ni mucho menos. Les va de maravilla mientras que la gente se queda en la calle. Así es el socialismo de izquierdas. El de derechas también anda con las vergüenzas al aire. Incluso presumen: baja el paro, dicen. Pero la verdad es que en 2013 desaparecieron 198.900 puestos de trabajo, lo cierto es que se ha desplomado la población activa y lo indiscutible es que la tasa de paro ha subido hasta el 26,03 por ciento. La gente, desesperada, emigra y el Gobierno tiene la cara dura de apuntarlo en su haber.

Hay más de un millón de parados fabricados por la reforma laboral de Rajoy y aún saca pecho. Hombre, si se incentiva el despido salvaje como han hecho se produce paro a mansalva. El mantra de la flexibilidad es un engañabobos que ya a nadie camela, salvo que la palabra empleo sirva para todo, incluso para escenarios de esclavismo como los que están a la vista menos para quienes cierran los ojos a la realidad. Hasta en eso nos parecemos a la China de los mandarines comunistas-capitalistas, campeones mundiales en la defraudación a la Hacienda pública.

En el colmo de la ironía negra, la Consejería se denomina de Industria y Empleo. El empleo supongo que se refiere a todos los conmilitones, cocarnetarios y amigotes que por allí tienen asiento; en cuanto a la industria, es evidente la referencia directa a las que cierran.

Recuerdo, en el colegio Loyola, la aparición de la azafatas de Coca-Cola y aquel concurso de redacción. Eran, con don Fernando Rubio, párroco de San Juan, la doble señal de modernidad del momento. Ahora, tenemos un Gobierno progresista.

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