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Fondo Norte

Llegan tiempos de penitencia

Un equipo superior al Celta deja irse dos puntos por tantas oportunidades desaprovechadas

Habíamos quedado que en esta semana de tres partidos el Sporting estaba llamado a sumar seis puntos, los seis que tenía en juego ante los dos rivales gallegos. Los seis puntos, salvo milagro impensable el miércoles en Barcelona, ya son imposibles porque el Celta poshazaña se llevó un punto del Anfield del Piles, que anoche volvió a vibrar como en sus mejores jornadas. Vibró porque el Sporting fue superior a su rival en amplias fases del partido, las primeras de cada tiempo. Pero este Sporting está llamado a sufrir y a penar, como lleva sufriendo y penando durante toda la temporada, porque le cuesta demasiado hacer gol y porque perdona oportunidad tras oportunidad. Ante el Celta, el portero vigués, los postes y los desaciertos varios impidieron una victoria clara. El gol llegó de penalti transformado por Moi Gómez tras una falta en una esquina del área a Carmona.

Eran los comienzos del segundo tiempo. El Celta renovado por el cansancio europeo dejó buenas sensaciones en la primera parte, pero sin crear mayores problemas a Cuéllar. El Sporting volvió a hacer veinte minutos de oro, con un Burgui descomunal y un Traoré que rozó el gol en un cabezazo que le sacó Rubén Blanco y que distribuyó muchos balones para las llegadas de sus compañeros. Un golpe o una molestia enfriaron a Burgui, que amagó con pedir el cambio. Fue la señal para que el Celta reaccionara y se hiciera con el balón, aunque sin peligro en el área local. Y así hasta el descanso.

El segundo tiempo comenzó a lo grande para los intereses rojiblancos, que han descubierto un nuevo rival, el Granada, del que daba cuenta en Bilbao el marcador electrónico. Un doble ataque del Sporting terminó con un derribo a Carmona señalado como penalti. Moi Gómez no falló y puso al Sporting por delante y lo puso en la rampa de lanzamiento. El acoso a la portería viguesa fue continuo. Un cabezazo de Traoré se estrelló en la base del poste derecho de la portería visitante. Allí pudo estar la soñada victoria. Las gradas vibraban como en los mejores días del estadio y las ovaciones se sucedían en los cambios y en lo que no eran cambios.

Algunos jugadores del Sporting se creyeron, ingenuos ellos, que el partido estaba resuelto. Traoré jugó de tacón mal un balón que el Celta llevó al área del Sporting. Meré derribó a Bongonda, que se iba solo. Falta al borde del área y expulsión del central. Ya estaba en el campo "O noso Messi", como definen en Vigo y comarca al delantero de Moaña. "O noso Messi" coló el balón entre la barrera y empató el partido. Un empate que al Celta le sabía a poco. Asedió en un final angustioso a un Sporting desaparecido que pareció no saber si buscar la victoria casi imposible o defender el punto que lo deja a medio camino del Deportivo y, no digamos, del Leganés.

Llegan tiempos de penitencia en el calendario eclesiástico. La penitencia deportiva la realiza sin querer este Sporting que ahora tiene que alcanzar al Deportivo, próximo visitante, y al mismo Leganés por aquello de que vale más dejar por debajo a cuatro que a tres. Si pregunto, ¿molesto?: ¿soportará Esuperio que el domingo que viene no gane el Sporting a su gran rival? Próxima parada, Capuchinos.

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