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Joaquín Rábago

La extrema derecha como coartada

Las elecciones en Holanda

Era poco verosímil, por no decir imposible, que el líder de la extrema derecha holandesa, Geert Wilders, ganara las elecciones de ese país y sobre todo que, aun si lograra superar a los demás en votos, pudiera luego formar gobierno. Y, sin embargo, sus mensajes xenófobos no cayeron en saco roto: por lo pronto si el primer ministro, Mark Rutte, consiguió revalidar con holgura su mandato es porque adoptó oportunistamente el lenguaje intolerante de aquel.

¿No trató en efecto de ganar votos Rutte -y claro que lo consiguió- con declaraciones como ésta, dirigida a los inmigrantes: "Aquí tenemos unas normas, si no te gustan, vete de Holanda"?

¿No le vino además como anillo al dedo la acalorada disputa diplomática con el Gobierno turco, que culminó en la expulsión de Holanda de la ministra de la Familia de ese país tras impedírsele a ella, al igual que a su colega de Exteriores, tomar la palabra en un acto en Rotterdam a favor del ultranacionalista presidente Erdogan?

Es parecido a lo ocurrido en Alemania, donde también ha estallado un conflicto diplomático con Turquía y la canciller Angela Merkel, presionada desde dentro y fuera de su partido, hace tiempo que decidió dar clara marcha atrás en su inicialmente generosa política de refugiados.

El crecimiento de la islamófoba Alternativa para Alemania ha puesto cada vez más nerviosa a la dirigente de la CDU, que aspira a su cuarto mandato y se enfrenta a un nuevo candidato socialdemócrata con ansias reales de victoria.

¿Y qué decir de Francia, donde un candidato como el católico, conservador y elitista François Fillon, empeñado en seguir adelante en su carrera hacia el Elíseo pese a estar imputado por malversación de fondos y apropiación indebida, ha hecho también profesión de fe de su anti islamismo?

Partidario de acabar con la semana laboral de 35 horas, de retrasar la edad de jubilación y de despedir a medio millón de funcionarios, Fillon parecía hasta las escandalosas revelaciones sobre su familia el mejor candidato para enfrentarse a Marine Le Pen, líder del ultraderechista Frente Nacional.

Ahora los sondeos señalan que le ha adelantado otro neoliberal con guantes de seda, y no los de hierro que usa Fillon: el exministro del Gobierno socialista Emmanuel Macron. Y, a menos que se produzca algún cataclismo, todo indica que Macron, mimado por los medios, pasará a la segunda vuelta y que los conservadores harán todo lo posible por agitar el espantajo de Le Pen para que la izquierda, o lo que queda de ella, termine votándole como mal menor.

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