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Paco, el fíu de Maruja

Ante el cierre de Master Sport y en reconocimiento y agradecimiento al trabajo de Hevia y Viti, su mujer

Decía Albert Camus que un cierto número de años vividos con dificultades bastan para construir una sensibilidad. Paco Hevia, el fíu de Maruja, tuvo, como su madre, como el resto de familia, un buen número de años vividos con grandes dificultades y del aprendizaje que eso supone, especialmente cuando se vive en la infancia o en la adolescencia, surgió una personalidad abierta, generosa, honesta y, en cierta medida, rebelde: abierta a todo tipo de aprendizajes y conocimientos; generosa con todos aquéllos a los que ha conocido o nos hemos dirigido a él en busca de consejo o ayuda; honesta en el trabajo, en el deporte, en la vida; rebelde ante lo que considera injusto, prepotente o arbitrario.

Paco, el fíu de Maruja, es también, y sobre todo, una persona libre y esa libertad la ha conquistado a base de una enorme coherencia consigo mismo y una gran inteligencia para saber tomar en cada momento crucial de su vida la decisión más acertada, tanto a la hora de empezar algo como a la hora de ponerle, sino punto final, sí al menos punto y aparte. Y es que Paco hizo, y seguirá haciendo muchas cosas, y todas con ilusión, porque, como recomendaba el gran Emil Zatopek, viene corriendo la vida con esperanza en su corazón y sueños en su cabeza.

Por todo ello, no es casualidad que buena parte de la vida de Paco haya estado, y lo seguirá estando siempre, vinculada al atletismo; en concreto, a la manifestación máxima del atletismo que es la experiencia del corredor de fondo, que él llevó a su más alta expresión en medias maratones, maratones y carreras de 100 kilómetros. Esa experiencia la trasladó durante muchos años al entrenamiento altruista de decenas de personas de toda condición deportiva, porque para él tiene la misma importancia el que acaba un maratón en poco más de 2 horas que el que necesita 6; si acaso es este último el que merece mayor reconocimiento. También se implicó a fondo, ¡cómo no!, en la organización de trece ediciones de la Subida al Naranco y en la ayuda a toda persona o entidad que asumiera el reto de poner en marcha una carrera. En suma, si es verdad, como creo que lo es, lo que decía Jimi Hendrix -"si soy libre es porque siempre estoy corriendo"- Paco, el fíu de Maruja, es una de las personas más libres del mundo.

Paco y su mujer, Viti -uno no se entendería sin la otra-, ponen ahora fin a la aventura que supuso mantener abierta Master Sport, mucho más que una tienda de atletismo, durante 35 años, un largo período de tiempo en el que a la extrañeza, cuando no incomprensión o rechazo, que suscitaba la gente que corría -¡esos locos que corren!-, sucedió no hace mucho una época excéntrica donde a los corredores se les llama runners, las carreras populares se han convertido en una suerte de negocio y las zapatillas se venden por Internet.

En una de sus afortunadas frases, valga la redundancia, sentenciaba Muhammad Ali que "ayudar a los demás es el alquiler que pagas por tu habitación en la Tierra". Pues bien, Paco y Viti tienen pagado el alquiler por mucho tiempo y estamos seguros que no lo desperdiciarán.

Postdata: aunque en la firma de este texto aparezca mi nombre, todos los que corrimos y seguiremos corriendo con Master Sport os damos las gracias.

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