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Sol y sombra

Una metáfora fallida

Montoro, la amnistía fiscal, los "pececitos" y los peces gordos

Cristóbal Montoro mantiene una visión algo reducida de la pesca. Para él los amnistiados eran "pececitos" y por ese motivo había que echar un cebo para que no emigrasen a otros mares o se quedasen en la profundidad de las aguas sin salir a la superficie. Sin embargo, casi el 90 por cierto de los que se acogieron a la amnistía siguen si recibir la pertinente inspección de Hacienda. Para ser un país ictiófago se puede decir que la pesca, de altura o de bajura, no ha ido lo suficientemente bien, señor Montoro. Es fácil concluir que la amnistía fiscal, además de ser un agravio comparativo inmoral, no ha resultado hasta el momento lo suficientemente eficaz para atajar el fraude.

El Ministro justifica la medida explicando que los que se acogieron a las medidas del Gobierno saben que la Agencia Tributaria puede ejercer sobre ellos una vigilancia especial, pero las cifras de inspección contradicen la bondad de la amnistía inconstitucional. La mayoría de los "pececitos" y de los peces gordos siguen en el fondo de la pecera.

La metáfora no es una figura que los políticos de este país utilicen convenientemente para reflejar la realidad. Mucho menos la eficacia. Es como aquello de Antonio Maura cuando dijo en el Congreso que la púrpura atraía a la polilla e intervino un diputado para recordarle que ningún naturalista confirmaría la veracidad de lo que había dicho, aunque inmediatamente recalcó que no descartaba que pudiese ser cierto.

Nadie discutiría a Cristóbal Montoro el tamaño de los peces, chicos o gordos, si la amnistía fiscal, además de ser inconstitucional, hubiera resultado útil, al menos, para la pesca.

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