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Un derbi como instrumento

La utilización del fútbol para domesticar a los aficionados

Hoy se juega el derbi asturiano por antonomasia en el deporte. No es casualidad que sea en el deporte profesional fútbol, ni tampoco que lo sea entre los clubes más representativos de las dos ciudades más pobladas en Asturias: Gijón y Oviedo, respectivamente.

La rivalidad, en este caso deportiva, es un perfecto instrumento para separarnos como ciudadanos globales y que tendamos a pensar en que nuestro club (hoy SAD) es el centro global (ingenuos) sobre el que debemos pilotar nuestros afectos, aspiraciones e, incluso, nuestra realización como individuos. Actuamos así, sin ser del todo conscientes que alguien (el verdadero poder) está dictando sus reglas para que nos busquemos enemigos, para que no pensemos en lo realmente importante para nuestras vidas y para nuestro destino.

El deporte es actualmente uno de los principales temas de conversación en las tertulias, preferente masculinas, particularmente el fútbol en este raro país que es España, pero no puede extrañarnos en un Estado en el que de los diez periódicos más vendidos cuatro son de deportes, que le dedican más de la mitad de sus páginas al fútbol, o en los telediarios en los que el deporte, otra vez fútbol, ocupa más espacio que el dedicado a la previsión del tiempo. Es decir, la difusión en los medios de comunicación nos tiene bien domesticados: "los derbis son el copón".

Lo relevante es intentar conocer a los que nos domestican. Sin llegar a conclusiones, señalaré algunos ejemplos. El campeonato de Liga en la Primera División en España se llama Liga Santander (un banco). La competición de Segunda División (el derbi de hoy) Liga 1/2/3 (más banco). Ahora que Carreño juega la semifinal del master de EEUU ¿quién es el principal esponsor?: JP Morgan (otro banco). Y ya que Nadal está en la otra semifinal (se ignoran los resultados de ambas eliminatorias al escribir estas líneas) ¿dónde ha cosechado los mayores éxitos este jugador?. En Roland Garros, cuyo principal esponsor es BNP Paribas (otro banco). Esto podríamos hacerlo en otras industrias y en otros deportes, pero esos ejemplos muestran el interés de las grandes corporaciones mundiales en estar relacionadas con el deporte (Coca Cola, McDonald, Visa, con el Comité Olímpico internacional, etc.).

Un segundo instrumento de los derbis se refiere a las comunidades implicadas, que aunque no tienen que referirse necesariamente a una comunidad autónoma, en nuestro caso hay que focalizarlo en el caso asturiano. La mayoría de las intervenciones que he leído sobre el Sporting-Oviedo de hoy parece que le piden al derbi que nos vuelva de algún modo a los años gloriosos donde los dos equipos jugaron la Copa de la UEFA. Esa aspiración no deja de ser un bonito anhelo que no se corresponde con la situación actual, ni de los clubes ni, por desgracia, de la situación económica y posibilidades de nuestra comunidad autónoma. Esa historia corresponde a una época en la que los dos equipos eran entidades deportivas y, por tanto, los socios eran los dueños de sus equipos. ¿Qué decir de hoy? Unos propietarios de andar por casa, caso del Sporting, y otro pudiente que todavía no se ha "mojado" lo suficiente. A eso nos ha llevado esta historia de las sociedades anónimas deportivas, donde a los aficionados no les preocupa que jueguen con sus sentimientos si no que venga el jeque o el chino de turno para que te vuelva a colocar entre los grandes. ¿Hemos pensado en Asturias lo que significa una apuesta decidida por la cantera?, que además es lo que nos gusta. ¿Estamos dispuestos a fichar cada año una decena, o más, de nuevos jugadores?. ¿Cuántos de los aficionados, entre los que me incluyo, podrán decir las alineaciones de los dos equipos en el derbi de hoy? ¿A cuántos jugadores conocemos?

Ese desconocimiento indudablemente es perjudicial para la rivalidad, porque no existen referencias históricas en cada derbo y porque el último ha sido hace catorce años. Esto nos lleva al tercer instrumento consistente en cómo afecta un partido Sporting-Oviedo a cada club. Siempre he pensado que el club de los dos que es más débil en los derbis es el que pone más interés. Leyendo en estas páginas de LA NUEVA ESPAÑA a Eugenio Prieto, con el que coincidí un tiempo en la presidencia, sus declaraciones me lo confirman. El Oviedo quedaría siempre detrás del Sporting en la clasificación, por lo que para ellos ganar el entonces Trofeo del Principado era salvar media temporada. No debe ser así, el Sporting perdía casi siempre los torneos de verano, pero siempre acababa clasificado en la liga antes del Oviedo. Hay que dejarse de mirar tan corto y pensar que haciendo las cosas razonablemente bien el éxito está más cerca que el fracaso.

PD. No sé qué tiene que pasar para que los aficionados del Oviedo tengan que venir y marchar de Gijón, sin pisar la ciudad, solo la moqueta del autobús. Los dirigentes a los que aludí antes podían hacer que el fútbol fuera algo más agradable y no ser tan tontoS para que los que diseñan los instrumentos para separarnos tengan éxito. ¡Con la que está cayendo!

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