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Sol y sombra

Conciencias detergente

La necesidad de un bloque constitucional convencido de España

La doctrina Forcadell se impone. El Tribunal Supremo se hará cargo de los conjurados del procés. Si reniegan de él los dejará en libertad para que tengan la oportunidad de reincidir o de fugarse y hacer campaña electoral desde Bruselas, como Puigdemont. Chesterton escribió que la aventura podía ser loca

Hay que evitar a toda costa que los socialistas se bajen del autobús en marcha. Los más acomplejados sostienen que detrás del patriotismo liberal de Albert Rivera se esconde una nueva versión de Vox. No es sólo que lo crean, les conviene airearlo para que Ciudadanos, el partido que sube en intención de voto, no atraiga hacia sí al elector español de la izquierda moderada que reclama firmeza en la batalla de la unidad territorial. La estrategia del PSC, en cambio, es poner huevos en todas las cestas, por eso recluta para su candidatura a un democristiano nacionalista catalán del partido de Josep Antoni Duran i Lleida, aquel señor de Alcampell que jamás llegó a ser ministro.

Hay demasiada chatarra intelectual en el discurso independentista como para no combatirla desde un bloque constitucional unido. Por desgracia no es algo que vaya a suceder, tendremos tiempo de comprobarlo en estos primeros compases de la llamada Comisión de Evaluación y Modernización del Estado Autonómico. Más inoportuna que una fanfarria en un entierro, cuando falta poco más de un mes para las elecciones catalanas.

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