14 de abril de 2018
14.04.2018
EDITORIAL

Tolerancia cero con los hinchas radicales

14.04.2018 | 04:22

Tres aficionados radicales del Sporting de Gijón están en la cárcel desde el pasado miércoles, y otros dos deberán pasar por el Juzgado los días 1 y 15 de cada mes, por participar el pasado fin de semana en el ataque neonazi contra personas que participaban en una fiesta de otro club de fútbol gijonés, el Ceares, en un bar de Cimadevilla. La jueza que instruye el caso decidió el ingreso en prisión de los tres que contaban con antecedentes previos por hechos violentos similares. Se da la circunstancia de que uno de ellos, miembro como los anteriores de la peña Ultra Boys, fue juzgado tres días antes de este suceso por participar en la agresión a una agente de la Policía Nacional hace un año, antes del inicio del partido del Sporting contra el Deportivo de La Coruña. Salta a la vista que no escarmientan.

Llueve sobre mojado y es momento de tomar medidas contundentes y efectivas contra los hinchas más peligrosos de los clubes de fútbol. En los prolegómenos del último derbi asturiano se produjo una batalla campal entre radicales y antidisturbios a la llegada a El Molinón del autobús del Sporting. Cada vez más partidos son declarados de alto riesgo por culpa de la presencia de grupúsculos de indeseables. El encuentro del domingo en el Nuevo Zorrilla entre el Valladolid y el Sporting tiene esa consideración.

El mismo día en que los ultras ingresaban en prisión, el Pleno del Ayuntamiento aprobó una declaración institucional en la que se condenaba el ataque de encapuchados al bar de Cimadevilla y en la que se conminaba al Sporting a romper cualquier vínculo con grupos de aficionados "que consientan, alienten y no condenen este tipo de hechos violentos". Para dar ejemplo, el gobierno local impedirá la presencia de hinchas radicales en las instalaciones deportivas municipales, aunque sin especificar cómo piensa llevar a cabo unas medidas de control que se antojan difíciles.

Los hechos denunciados el pasado fin de semana no ocurrieron en un recinto deportivo, sino en un establecimiento hostelero, pero al tratarse de seguidores violentos del Sporting, el club está obligado a tomar cartas en el asunto y dejar de mantener una posición tibia. Es preciso de una vez por todas extirpar de la grada cualquier comportamiento que incite a la violencia, sea física o verbal. En los campos de fútbol, como en cualquier recinto deportivo, no caben ni la violencia, ni el racismo, ni la xenofobia ni la intolerancia. El deporte es un lenguaje universal que se entiende en todos los idiomas por lo que constituye un poderoso factor de integración. Los poderes públicos y los clubes deportivos están obligados sin mayor demora a poner todos los medios necesarios para la condena y erradicación de un tipo de conductas absolutamente reprochables.

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