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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Pla, Pla y Pla

Esta historia se escribe así: Año 2013: un babayu de nombre artístico Albert Pla concede una entrevista a este periódico, previa a una actuación en el teatro Jovellanos. El tipo, artista escatológico de medio pelo, declara: "Me da asco España" y se arma la marimorena, hasta el punto de que el recital del bardo curricular es suspendido, por la presión social.

Año 2018: otro babayu de nombre artístico Alfred y catalán de cuna como el anterior cantamañanas, que al parecer representará a España en el Festival de Eurovisión, le regala a su compañera de gallos musicales, una tal Amaia muy conocida en el "prime time", un libro de Pla que se titula "España de mierda". Y la marimorena regresa de nuevo a este país de güelfos y gibelinos. Puede que de ese libro se hayan vendido a lo sumo tres ejemplares además del adquirido por Alfredito el eurovisivo para festejar a San Jorge, pero uno de ellos cae en manos de un gijonés que indignado me cuenta que el tal Pla se despacha a gusto contra esta ciudad en uno de los capítulos de semejante bazofia. Se refiere a un concejal de Cultura, que gestiona el teatro Jovellanos, al que llama "hijo de puta", con la elegancia literaria que caracteriza a este personaje de gramáticas pardas. Y Pla, Pla y Pla...

No quiero pensar que el personaje en cuestión se refiera en su libro, en premeditada venganza, al concejal que decidió la suspensión de su concierto en el Jovellanos en 2013 y que, por tanto, le privó de la prevista soldada. Sin ser el exedil santo de mi devoción, el insulto me parece fuera de lugar e innecesario. Dicho lo cual, por favor no compren semejante basura, no sirvan estas líneas de gratuita publicidad para tamañas lindezas de un tarado.

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