Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Alberto Menéndez

El nuevo líder y Asturias

Es evidente que Mercedes Fernández no ha acertado en todo este proceso de relevo de Rajoy

El Partido Popular asturiano en su conjunto (es decir, más allá de la dirección regional) no creía en las posibilidades del nuevo líder de la organización, Pablo Casado. De los tres candidatos con posibilidades reales de salir elegidos presidentes del PP y a la vez encabezar la lista en las próximas elecciones generales, Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado, este último era en el que menos confiaban los populares asturianos. Ahí están los datos para confirmarlo. Ningún peso pesado de la derecha regional, de antes o de ahora, apoyaba (al menos públicamente, que se sepa) a Casado. Por lo tanto, en principio, en la comunidad autónoma no hay ningún ganador entre aquéllos que tienen, o al menos se supone que tienen, influencia en el partido.

Si algo extraña en esta segunda fase del proceso de elección del nuevo presidente del PP (el del congreso) es el error cometido a última hora por la máxima responsable regional de esta formación, Mercedes Fernández, quien después de permanecer neutral en la pugna entre Casado y Sáenz de Santamaría durante muchos días, el pasado viernes, de forma sorpresiva, anunció su voto a la candidatura de la exvicepresidenta del Gobierno con Mariano Rajoy. Y lo hizo para asegurarse una presencia asturiana, en principio nada relevante, en la dirección nacional del PP. Se sumaba así Mercedes Fernández a quienes como el exalcalde de Oviedo Agustín Iglesias Caunedo o la expresidenta de Hunosa, Teresa Mallada (ambos críticos a la gestión de Fernández), se habían decantado con anterioridad a favor de Sáenz de Santamaría, que también contaba con el respaldo de la mayor parte de los parlamentarios nacionales asturianos.

Ante esta circunstancia parece lógico pensar que si no un vuelco generacional total, al menos se produzcan cambios importantes en el PP de Asturias en las próximas semanas y meses, con la vista puesta en las elecciones autonómicas, municipales y europeas del próximo año. Lo normal es que Pablo Casado quiera contar con gente de su confianza en puestos relevantes de la organización, que le informen de cuál es la situación real, el día a día, de la formación en la comunidad autónoma. ¿Cuál puede ser el alcance de esta remodelación? Aún es muy pronto para saberlo. Y menos aún para conocer quién o quiénes pueden jugar un papel protagonista. Pablo Pichel, dicen algunos en el PP de la comunidad, es una persona cercana a Casado. Pichel intentó competir con Mercedes Fernández por la presidencia regional de la formación en marzo de 2017, pero su candidatura no fue admitida por no contar con los avales necesarios.

Es evidente que Mercedes Fernández no ha acertado en todo este proceso de relevo de Mariano Rajoy. Se mostró convencida, primero, de que el por entonces líder del partido iba a permanecer en el cargo durante algún tiempo incluso después del éxito de la moción de censura presentada por el PSOE. Luego, como no podía ser de otra manera, dadas sus excelentes relaciones políticas y personales, apoyó a Dolores de Cospedal. Más tarde, tras conocerse una reunión de dirigentes autonómicos del partido en Pamplona con el objetivo aparente de coordinar el apoyo a Pablo Casado, salió a la palestra para, explícita y públicamente, negar que ella comprometiese su voto a favor del exvicesecretario general de comunicación del PP, ahora ya sucesor oficial de Mariano Rajoy. Y, por si faltaba algo, puso la guinda a los desatinos con su ayuda de última hora a Sáenz de Santamaría sólo horas antes de la votación.

Compartir el artículo

stats