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Joaquín Rábago

El apartheid israelí

La ley del "Estado nación judío"

Ocurre por desgracia con frecuencia que quienes estuvieron oprimidos se convierten desgraciadamente un día en opresores: es el caso del actual Israel con respecto al pueblo palestino.

En una nueva vuelta de tuerca, Israel ha aprobado por escasa mayoría una ley claramente identitaria por la que se autodenomina "Estado nación judío".

Se trata de un paso más y definitivo hacia una Constitución excluyente de los palestinos, a quienes, pese a llevar allí generaciones, parece tratar como ciudadanos de segunda clase.

El hecho de considerar incluso su lengua, el árabe, como indigna de cooficialidad con el hebreo es una bofetada más a ese maltratado pueblo.

Dicen los defensores de la nueva ley básica que es ajustada a derecho porque Israel es una democracia, la única de Oriente Medio, y la ha votado el Parlamento.

Pero por más que así lo hayan decidido los votos de una mayoría, esa ley contradice abiertamente el derecho internacional y toda la legislación sobre derechos humanos.

Pues no sólo no reconoce el derecho al retorno a los palestinos expulsados de sus hogares, sino que considera en "interés nacional" la construcción de nuevas colonias judías, muchas de las cuales se levantan, como se sabe, en territorios ocupados.

Y considera además toda Jerusalén, es decir también la parte árabe, anexionada en 1967 por Israel, capital del Estado judío, en flagrante violación asimismo de las decisiones de la ONU.

Se trata de una clara señal a la comunidad internacional de que Israel ha perdido todo interés, si es que alguna vez lo tuvo, en una solución de dos Estados, uno de los cuales, el palestino, tendría a Jerusalén oriental como capital.

Para mayor humillación de los palestinos israelíes, una quinta parte de la población de ese Estado, la nueva ley permite la construcción de nuevas sinagogas, pero no de mezquitas.

Todo ello con la connivencia culpable de los Estados Unidos de Donald Trump y ante la pasividad e inoperancia de una Unión Europea, incapaz de hacer otra cosa que expresar una vez más su "preocupación".

El Estado judío es un auténtico maestro en la política de hechos consumados.

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