Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Cuestión de espolones

Sobre la suspensión de una pelea de gallos entre raperos en el Arco Atlántico

Ya tenemos armada la de San Quintín en Gijón y otra marimorena. Había prevista una pelea de gallos en el programa del Arco Atlántico, festival que se sacó de la montera picona un concejal y además bardo que se sentaba en el váter y le salía una muñeira. No se trata, no, de una batalla de espolones al mexicano gusto de las que denigran, y con razón, los animalistas. Esta pelea de gallos es otra cosa: dícese así de una competición en boga y en vivo entre raperos que se enzarzan y se sacuden verbalmente con pareados y que, por lo general, se sirven de un lenguaje soez, violento y con frecuencia machista. Y doy fe de lo que estoy hablando, que me lo enchufan a todo trapo muchas mañanas en mi propia casa para darme los buenos días.

La Oficina de Políticas de Igualdad desaconsejó esta iniciativa por el alto contenido sexista de las letras de los contendientes, y algunos técnicos municipales favorables a la celebración del evento se rasgaron las vestiduras por considerar que se estaba practicando la censura previa. Resulta harto comprometido escribir sobre este asunto a sabiendas que vas a recibir palos como una estera. Los amigos del hip hop y de esas vainas te llamarán de todo menos guapo y te inmortalizarán en una de sus composiciones con adjetivos como retrógrado (si bien rimar esdrújulas resulta tarea de mayor enjundia que encadenar participios en "ado" y en "ido"). La etiqueta de carca, ultra y rancio la tienes garantizada. Pero tampoco se puede denigrar de algo que ni siquiera se ha celebrado. Si a lo mejor estos angelitos sólo iban a rimar "que llueva que llueva, la Virgen de la Cueva"...

Compartir el artículo

stats