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Sol y sombra

Lo primero, la información

Del cadáver del pollo en el frigorífico al pelo brillante sin champú

La información en los digitales y la que manejan algunos periódicos de cintura hacia bajo en sus webs no hace más que nutrir perplejidades. Vean, dos ejemplos cogidos al vuelo en las últimas horas.

La leche cruda de vaca tiene para la consejera catalana de Agricultura, Ganadería y Alimentación, según ella se encargó de recalcar, el mismo riesgo que comer un muslo de pollo que lleva en el frigorífico cuatro semanas. Un muslo de pollo en la parte más fría de una nevera soporta una vida saludable para el que lo va a comer de un día, todo lo más un par de ellos. A partir de ese momento, lo sabe cualquiera, empeora dramáticamente, y en cuatro semanas es un cadáver que hay que desalojar y enterrar provistos de mascarillas. Acto seguido habría que proceder a la desinfección del frigorífico y probablemente de la casa. A Teresa Jordà, que es así como se llama la conseller, no se le ha ocurrido un ejemplo mejor para defender el polémico consumo de la leche cruda. Pero, por lo que se ve, en vez de luces para desempeñar su cargo alimentario, sólo dispone de esteladas.

Si el muslo de pollo cadavérico nos deja perplejos, con la blogger Virginia Tapp existe el riesgo de quedar patidifusos. ¿Conocen a Tapp? Da igual. Resulta que para llevar a cabo una investigación vital para el curso de la humanidad no se ha lavado el pelo durante ocho meses, y sin el champú ha mantenido, al parecer, una melena suave y brillante, utilizando simplemente agua y mascarillas caseras de huevo y plátano. Ha confesado que tiene menos nudos y el pelo tan seco o graso como siempre. Ella misma se lo ha mostrado al mundo.

Ya saben, lo primero es la información.

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