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Xuan Xose

La otra vida: Boal

Iniciativas que ponen de relieve la capacidad de las zonas rurales

Por esa tendencia de la población a congregarse en las ciudades y villas y por la inevitabilidad de que los medios atiendan fundamentalmente a lo que sucede en los centros de poder y las urbes, tenemos poca información de lo que ocurre en los conceyos y sus pueblos, y tendemos a prestarle aún menos atención.

Por eso a mí me gusta, en la medida de lo posible, observar "la otra vida", la que no es la de los grandes titulares informativos, sino esa especie de historia silenciosa que ocurre en el día a día de esos lugares, esa "intrahistoria", que diría Unamuno.

Les daré noticia de tres acontecimientos notables de Boal. El primero, la voluntad de dar vida al embalse de Doiras y su entorno, para convertirlo en un potente foco turístico. A tal fin, durante el mes de junio organizaron la "Travesía de la miel" (Boal es famoso por su miel y por la feria que organiza en torno a la misma), con 373 palistas inscritos.

El 15 de este mes ha tenido lugar la tercera fiesta indiana "Volven os americanos", para conmemorar la emigración boalesa a América, con "haigas" y atuendos típicos.

En junio se "recuperó" el Penedo Aballón, una oscilante roca situada en la sierra de Penouta, que algunos bárbaros echaron abajo en 2001. Símbolo del conceyu, su reposición constituyó una fiesta este fin de semana.

Boal es asimismo, recordémoslo, padre (madre, si prefieren) de escritores como Carlos Bousoño o Benjamín López.

Pero lo más importante de todos estos acontecimientos es que, detrás de todos ellos, se hallan personas que con un esfuerzo tan grande como su amor a lo suyo laboran los 365 días del año por poner en marcha esas iniciativas y mantener su continuidad. Y que la mayoría de los boaleses se sienten identificados y gratificados por esa vida intensa que da cuerpo al sentimiento y al orgullo colectivos.

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