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Cosas de este Sporting

Sobre el adiós de Sergio y el enfado del técnico

A Baraja parece que le disgustó la noticia. Creo que a la fiel hinchada sportinguista le ha pasado muy mayoritariamente lo mismo. Casi preferible que no se pulse la opinión con una miniencuesta sobre el tema. Podría ser demoledora, mejor dejarlo estar. Se irá explicando adecuadamente con la terminología al uso y punto pelota.

Pero el caso es que Sergio Álvarez ha tomado rumbo al Este, para proseguir su carrera profesional en el Eibar, firma por cuatro años y los armeros (según las cifras oficiales) no han llegado a pagar ni la totalidad de la cláusula de rescisión. Muy buenas tendrían que ser las explicaciones para que la masa social comulgara con las ruedas de molino argumentales. Muy buenos tendrían que ser igualmente los repuestos para paliar la desvertebración que el equipo va a sufrir en esa zona. Baraja ha emitido señales inequívocas de su malestar, y no es difícil saber por dónde va a resentirse el equipo de no mediar llegadas que palien ausencias como Bergantiños o Sergio. Los precedentes no animan al optimismo en ese terreno.

Pocas bajas en la plantilla, quizá ninguna, tendrían un efecto tan deprimente para los seguidores como esta marcha del capitán, un referente del sportinguismo tanto dentro como fuera del terreno de juego. Se ha puesto como peso decisorio en la balanza su deseo de jugar en Primera, pero queda en el aire el contrapeso esgrimido por el club que muchos pueden sospechar que quedó difuminado por el afán de hacer caja.

Malos días para el sportinguismo que mira a Mareo, malos tiempos para la lírica de la cantera. El gesto de David es todo un síntoma de cómo están las cosas. En fin, queda agradecer al capitán su excelente trayectoria y lamentar que no haya podido ser un "one club men". Cosas de este Sporting.

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