Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La Universidad necesita un cambio radical

La necesidad de una formación de calidad adaptada al mundo real

Hace unos días leía el prestigioso ranking QS que clasifica a las mejores Escuelas de Negocios del mundo en cuanto al Máster Ejecutivo en Administración de Empresas. No me llamó la atención que entre las veinticinco mejores figuraran tres españolas: el IESE, el Instituto de Empresa y el ESADE. Es sabido que las Escuelas privadas españolas de Negocios tienen un bien merecido prestigio a nivel mundial. Tan es así, que ningún país del mundo, exceptuando Estados Unidos y Gran Bretaña, llega a tener tres Escuelas entre las veinticinco primeras.

Y mientras estaba pensando en los magníficos cursos que imparten estas Escuelas, recordé que QS también elabora una clasificación a nivel mundial de Universidades. Y como estaba intrigado por saber como les había ido a las españolas, me puse a trabajar en el tema. Y comprobé, qué en el último ranking, de 2018, evaluaba las 959 mejores del mundo. Fue ingrato constatar que solo tres españolas figuraban entre las 200 mejores: la Universidad de Barcelona (156), la Universidad Autónoma de Madrid (187), y la Universidad Autónoma de Barcelona (195).

Como la curiosidad me seguía picando, verifiqué que solo otras ocho estaban entre las 500 mejores del mundo. Pero, como ustedes pueden imaginar, llegué hasta el final para comprobar que la universidad de Oviedo figuraba en un triste puesto, concretamente el 882 del mundo.

Y qué parámetros tiene en cuenta el QS World University ranking? Son cinco:

1-Reputación académica. 2- Opinión de las empresas sobre la Universidad. 3- Nivel de relación entre profesores y estudiantes. 4- Programas de intercambio. 5- Cantidad de artículos publicados y citas de los profesores de cada universidad.

Muchos pueden pensar que estas clasificaciones no tienen importancia, pero no es así; la tienen y mucho. Estos rankings son usados por los estudiantes de todo el mundo que buscan un centro de estudio para su formación, y lo que quieren es que el Centro tenga el alcance internacional, que goce de gran prestigio, que posea excelentes programas de estudio y que sus profesores adquieran un gran reconocimiento. ¿Y todo para que? Pues para que sus títulos les ayuden a encontrar trabajo de manera más rápida y con mayor remuneración.

Se protesta mucho por parte de todos los rectores de la falta de dinero. Tratan de llevar esta discusión a la opinión pública para ponerla en el brete de como y cuanto hay que financiar a la universidad. Pero en mi opinión no es ese el problema. Este debate financiero debiera coexistir mas a menudo con el debate sobre el diseño de modelo que interesa a la sociedad. No se debe, como hacen los rectores, decir que la culpa de todos los males es la falta de dinero, eso es lo fácil, eso es la excusa, para no afrontar el verdadero problema; la falta de calidad de la universidad, de sus programas y, en muchos casos, de sus profesores.

Y fíjense si el prestigio tiene mucho que ver, en la universidad española solo el 4,5% de los alumnos son extranjeros, mientras que, por ejemplo en la universidades americanas son el 23%, llegando en algunas, UCLA o Columbia, por ejemplo, al 50%. Otra comparación interesante es que mientras en Gran Bretaña el 27% de los profesores son extranjeros y en Suiza el 43%, en España son solo el 2%. El número de alumnos y profesores extranjeros nos da una pista del nivel de internacionalización que tiene la Universidad española.

Otro de los temas fundamentales es la relación Universidad/empresa. Las universidades tienen que adaptarse para superar la gran brecha que les separa del mundo empresarial, de la empresa. Es decepcionante ver como mientras en Estados Unidos la aportación empresarial a la Universidad no para de crecer, en España ha disminuido a la mitad en los últimos 10 años. Y la razón principal de que esto ocurra es la pérdida de confianza por parte de las empresas hacia la Universidad.

Pero, si nos interesa la universidad española, mucho mas nos interesa la de Oviedo. ¿Que pasa para que en menos de 15 años, de estar entre las 500 mas importantes del mundo, ocupe hoy la plaza 882? La respuesta, en mi opinión, es dura y definitiva: se preocupa mas de los temas "del que dirán", "de quedar bien", "de su endogamia" y "del asturiano" que de impartir una enseñanza de calidad que ayude en el futuro a sus alumnos.

Se me ocurren muchas ideas para la universidad de Oviedo, mucho mas importantes que el asturiano y que ir repartiendo grados entre las diferentes ciudades o pueblos de Asturias. Me van a permitir que de unas cuantas:

-El inglés sigue siendo un problema, y no puede serlo. Es imposible internacionalizar nuestra universidad con un déficit de idiomas.

-Debe adaptar sus estudios al tema digital. Ya hoy, pero dentro de unos años mucho mas, quien no maneje el mundo digital estará fuera del mercado de trabajo.

-Debiera de hacer títulos útiles. Es indudable que las universidades deben desarrollar y conservar el conocimiento, pero de nada sirve éste si no puede ser aplicado a la vida real.

-Se tienen que desarrollar mucho mas los cursos de postgrado. Pero no con conceptos teóricos, sino con métodos activos de casos, como lo hacen las escuelas privadas.

-Hay que recurrir de manera habitual a personas de las empresas privadas, para que su experiencia sea trasladada a los universitarios, futuros trabajadores de esas empresas.

-Se deberán dar cursos especializados. Como, por ejemplo, de liderazgo, de trabajo en equipo, de comunicación, de relaciones, de Management estratégico, de honestidad, de compromiso ético, de adaptación al cambio, de resoluciones de problemas concretos, etc. Es decir, todo lo que hoy están demandando las empresas a los nuevos trabajadores.

-Tiene que ser mucho mas flexible. Se tendrían que impartir Programas Alternativos de Acreditación, Certificados no académicos, pero que tienen una utilidad enorme a nivel empresarial. Hablábamos antes de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), es pionera en este tipo de certificaciones, siendo la base del programa que vale mas lo que se sabe hacer que el título. Ofrece certificados sobre un contenido o habilidad concreta, incluso personalizada.

-Mantener y atraer a profesores punteros de cada materia en España y en el mundo. Es una vergüenza que personas como Carlos López Otín, una eminencia mundial en Bioquímica y Biología Molecular, abandonen la Universidad de Oviedo y se vayan al extranjero por problemas de envidias o incomprensiones. ¿Qué oficialmente solo se va seis meses a París para hacer un curso y luego vuelve? Espero tengan razón los que lo piensan así, yo creo que lo perdimos para siempre.

El futuro es amoldarse a lo que exige el mercado. El futuro es adaptarse o morir. Se necesita la empleabilidad de los universitarios, y solo puede venir atendiendo a las demandas de las empresas globales, de lo contrario, los monstruos actuales de las ofertas de empleo como Google, Amazon, Microsoft, Apple, Facebook, Alibaba, Ebay o Tencent, solo por decir unas cuantas, harán su propia oferta educativa lejos de la Universidad.

La formación universitaria debe de ser una formación de calidad amoldada al mundo real, adaptada a un mercado global y volcada en aspectos tecnológicos y digitales. Es obligación del Rector y de la Universidad hacerlo así, del Presidente del Principado y de su Gobierno velar por que se logre, y de todos nosotros el exigírselo. No podemos olvidar que el 67% del gasto de la Universidad de Oviedo, 138 millones de euros, es pagado por todos los asturianos vía Presupuestos del Principado de Asturias.

Oviedo y Asturias se empobrecen, Oviedo y Asturias envejecen, no debemos permitir que la Universidad, cuando debiera de ser uno de los motores impulsadores del cambio, ayude a un mayor deterioro de la desalentadora situación actual.

Compartir el artículo

stats