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Sol y sombra

El huevo y la castaña

A veces los políticos se comportan ante la evidencia igual que seres pasmados. Otras, no. Manuel Valls, candidato a la Alcaldía de Barcelona, ha dicho lo que todo el mundo sabe pero sólo una mayoría cualificada y sensata proclama: Colau y el procés son el desastre político y económico de la Ciudad Condal. Valls y Colau se parecen como el huevo y la castaña.

Manuel Carlos Valls Galfetti, francés, de origen español barcelonés, fue primer ministro de Francia entre 2014 y 2016, ministro del Interior, diputado de la Asamblea Nacional, consejero regional de la Isla de Francia y alcalde de Évry, curso estudios de Historia en la Sorbona y habla con fluidez francés, español, italiano y catalán. Socialista moderado, partidario de primera hora de Michel Rocard, acabó acabó emergiendo desde el blairismo por su afinidad al centro política. Presume de la experiencia acumulada en los cargos, suele decir que su máster es la vida, y de la vida ha extraído la conclusión de que el primer deber de un republicano, en este momento, no es combatir la monarquía sino los populismos de derechas y de izquierdas que representan la mayor amenaza de las democracias.

Ada Colau es desde 2015 la alcaldesa de Barcelona. Activista, fundadora de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, se licenció en Filosofía, estudió un curso en Milán con una beca Erasmus, desarrolló una breve carrera televisiva y posteriormente se vinculó a los movimientos okupa y antiglobalización. De ahí salió parachutada a la Alcaldía tras recibir los votos de los barceloneses. En democracia, la culpa de lo que pasa la suelen tener los ciudadanos. Su máster es el populismo cómplice con los independentistas.

Valls ha querido marcar una raya nítida con Colau, su adversaria directa, y con los ultras de Vox. De Abascal ya ha recibido una bofetada xenófoba: "Manolo no sabes lo que pasa en este país. vete a Martinica o algo".

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