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La mirada femenina

¿Eres feliz?

¿Te molesta que te lo pregunte? Perdona que sea tan directa, pero es que siempre que llega la Navidad me gusta replantearme lo más importante.

No sabes qué responder o, tal vez, lo que pueda salir de tu boca no coincida del todo con lo que en realidad sientas.

¿Qué es ser feliz?, te preguntas. Hay conceptos que nunca deberían tratar de definirse. Es como tratar de vender una esencia enlatada. O como tratar de cazar una mariposa sin dañar sus alas.

A menudo uno vive en una especie de nebulosa de grises. Y a veces esa nube toma velocidad y llega a transformarse en un tornado que se lo traga todo. A las personas queridas, a tus mascotas, a los profesores del colegio, y hasta a tu exmarido y a su nueva esposa. Todos flotan en círculos concéntricos a gran velocidad. No muy lejos los unos de los otros, a duras penas logras distinguir sus siluetas.

Te he preguntado si eres feliz. Y tal vez tú te plantees si en realidad sabrías serlo. O si tu cabeza está lo suficientemente lúcida. Si estás capacitado para sentirlo porque hace tiempo que no sientes nada más que la monótona tiranía del día a día. O tal vez seas de aquellos a los que nunca nada les basta porque exigen demasiado.

Imaginemos que estamos en la ladera de una montaña y que la felicidad está en la cima. Lo primero que tenemos que hacer es:

1. Autoconocerse. Saber qué es lo que te importa. ¿Quién eres? Eres del ser, del hacer o el tener. Conocernos bien nos permite aceptarnos y ser más libres. Cuanto más sepas de ti mismo, podrás tomar mejores decisiones.

2. Liberarse de prejuicios. Permíteme que te diga que la felicidad y la libertad son conceptos que están íntimamente relacionados. Y no olvides que estamos de paso. Y que la jaula del cuerpo puede transgredirse con la mente. Aprende a relajarte y a no exigirte tanto. No te guíes por estereotipos. Deja de enjaularte y etiquetarte y aprende a no hacer nada más que Ser.

3. Sal de tu área de confort. Normalmente, la felicidad está fuera de los límites que conoces. Está donde puedes sorprenderte y aprender algo nuevo. En otro país, en un viaje, con un desconocido que te muestra una mirada diferente.

4. Actúa, toma decisiones. La única manera de volver a olfatear la felicidad es mediante la acción. Libérate de todos esos prejuicios que te frenan constantemente. Libérate de lo que los demás piensen o dejen de pensar. Deja de boicotear tu existencia y la de los otros. Sé generoso, actúa, decide y saldrás del tornado de nebulosa porque tomarás las riendas de tu vida. Porque la vida es para los que se deciden a actuar con valentía.

5. Sé positivo. Si respondes sólo desde tu área de confort, te dices que estás satisfecho con esto y con esto otro, y que hay que ser positivo. Y es verdad, hay que ser positivo, pero positivo con Conciencia. No porque simplemente lo dicen los libros de autoayuda. Ser positivo es estar abierto al cambio y a nuevas experiencias, no sólo decir que sí sin más.

6. Arriésgate. Hay que tenerlos bien puestos y arriesgarse más a menudo.

La felicidad está en la acera contraria al miedo. Si quieres experimentarla tendrás que cruzar la calle. Incluso nadar contra corriente, y a veces también decir que no. Uno puede sentirse inmensamente feliz, inmensamente liberado cuando se atreve a decir: basta. Por aquí no paso.

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