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Millas

El trasluz

Juan José Millás

Les digo que sí

Mi vecina de ocho años está de vacaciones de Navidad, parte de las cuales las consume en mi casa porque sus padres tienen trabajo. Yo también, pero el trabajo en casa se considera ocio.

-¿Podrías quedarte tres horas con la niña? -me dicen.

-¿Le doy de comer?

-Si no te importa? Acuérdate de que es celíaca.

La niña me pide que le ponga la tele, pero a mí me da cargo de conciencia que se pase las tres horas frente a la pantalla. Tengo, como ven, muy mal concepto de la tele, sin embargo ocupa un puesto privilegiado en el salón. Además, es grande porque veo en ella mucho cine. Le digo a la niña que no, que lea o dibuje mientras yo trabajo. Ella dice que prefiere verme trabajar y yo le dejo que me lea mientras escribo.

-¿Escribes un cuento sobre mí? -dice.

-No es cuento, es la pura realidad. Tus padres te han dejado en mi casa porque creen que yo no tengo nada que hacer y yo se lo estoy contando a mis lectores.

-Pues dile a tus lectores que me parezco a las princesas Leonor y Sofía.

-Yo no escribo mentiras. No te pareces a las princesas.

-En realidad -añade-, soy la hija más pequeña de los Reyes, pero nací en forma de puerro y me regalaron a un matrimonio sin hijos. Luego me convertí en niña, por eso me parezco a las princesas, porque somos hermanas. Pero si una de ellas se convierte un día en puerro no tendrán más remedio que volver a por mí para seguir teniendo dos hijas.

Decido ponerle la televisión para que me deje en paz, pero cuando me deja en paz, me da por pensar en la historia del puerro y lo más increíble es que me resulta verosímil. Verosímil, digamos, al modo de los cuentos de la tradición oral. Unos reyes tuvieron, en vez de una hija, un puerro que decidieron regalar. Luego, en casa de sus padres adoptivos, el puerro se convirtió en una hermosa niña. Sobre las princesas pesó siempre desde entonces la amenaza de convertirse en puerros. Cuando los padres de mi vecina vienen a buscarla, la madre me pregunta si me he dado cuenta de que la cría se va pareciendo a las hijas de los Reyes. Les digo que sí y vuelvo a mis cosas.

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