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Sol y sombra

Penúltima pirueta

Torra juega con la paciencia de los demás, pero sin arriesgar

Torra quiere hacernos creer en su penúltima pirueta tragicómica que mostrar el lazo amarillo, que él mismo lleva en la solapa de su chaqueta, en el balcón de un edificio público en período de elecciones es simplemente libertad de expresión. La Junta Electoral, después de haberle dado más oportiunidades que a El Platanito para que retirara los símbolos independentistas, lo ha denunciado a la Fiscalía, porque dentro de sus obligaciones se encuentra la de garantizar la neutralidad, y los símbolos que exhiben los dirigentes del procés son de todo menos neutrales. La Fiscalía, a su vez, ha decidido querellarse contra Torra por un delito de desobediencia que por su reiteración ya no sabemos donde empieza y acaba.

Ayer Torra ordenó quitar los lazos y las esteladas, tras haber jugado unas horas al ratón y el gato, y colgó una pancarta en favor de la libertad de expresión y de opinión. Los símbolos que vulneran la neutralidad electoral en Cataluña tienen tanto que ver con la libertad de expresión y de opinión como el culo y las témporas, pero el monstruo, que articula Puigdemont desde Waterloo, quiere seguir enredando siempre y cuando le salga gratis.

Si realmente los lazos amarillos, las esteladas y demás parafernalia soberanista fuesen intrumentos indispensables de la libertad de expresión para los catalanes, Torra tendría que haberlos mantenido contra viento y marea. Pero no, quiere jugar sin arriesgarse. De modo que ante la posibilidad de que lo inhabiliten por seguir adelante con la tontería ordena retirarlos después de haber abusado de la paciencia de todos. Igual que el Frankenstein que se dio a la fuga y lo activó.

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