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¿Es la Ronda Norte prioritaria?

Una infraestructura necesaria para resolver los puntos oscuros del tráfico rodado en la capital

Tras la publicación de varios artículos en LNE relacionados con la Ronda Norte (RN), quiero expresar mi coincidencia esencial con el contenido de ellos, y complementarlos con una serie de razonamientos que también pudieran contribuir a comprender que la RN es necesaria para resolver, decididamente, los puntos oscuros de un amplio espectro que presenta para el tráfico rodado la infraestructura viaria de Oviedo.

La RN es un viejo caballo de batalla en Oviedo. Se han venido utilizando muchos argumentos a favor y en contra, pero a mi juicio casi todos ellos adolecen de dar importancia suficiente a los usuarios desde una visión urbanística amplia y de Ordenación del Territorio, pero también desde la óptica medioambiental.

Esta infraestructura aparece desde el Plan Municipal de Urbanismo (PGOU) de 1986, y se supone que por razones técnicas fundadas en la decisión de crecer la ciudad hacia el NO, con la presencia de nuevos barrios que, inexplicablemente, obtuvieron licencia sin que se hubiera resuelto la accesibilidad más que por calles propias de las urbanizaciones pero sin un sistema general imprescindible, como es una vía de alta capacidad que facilitara entradas, salidas y comunicaciones con el resto de la ciudad y de la región.

En fin, las cosas acontecieron, los barrios nuevos aparecieron, los viejos se fueron consolidando y la legislación se interpretó laxamente, dando como resultado este enorme déficit de comunicaciones y accesibilidad de tráficos rodados en esa parte de la ciudad (N y NO) y sus entornos.

Cuando se argumenta sobre esta vía que falta para circunvalar la ciudad, nos olvidamos a menudo que Oviedo es la capital del Principado, donde se concentran una serie de servicios y equipamientos de ámbito regional que demandan especial tráfico y accesibilidad; destacando las administraciones de todos los niveles, universidad, sedes empresariales, de profesionales, una considerable parte del comercio y toda suerte de servicios de amplio espectro; y además, la ciudad está situada geográficamente en el centro de la región y de la propia Área Central. Y todo ello tiene como consecuencia incuestionable la generación de un tráfico extraordinario de personas y mercancías, mucho más allá de lo que le correspondería si solo se computase el número de habitantes como patrón de medida, lo cual podría ser generalizable para una gran parte de otras ciudades.

Por esas simples razones de considerarla como ciudad estratégica en la región y polo especial de atracción, sus infraestructuras han de concebirse desde esa doble óptica: local y regional, independientemente de que, además, hayan de ponerse los medios normales y propios de cualquier ciudad para contribuir a mejorar las elementales condiciones de vida de sus habitantes.

Con la RN el funcionamiento de la ciudad mejoraría ostensiblemente, dando el respiro necesario a todo el conjunto urbano formado por Ciudad Naranco, su extensión hasta la Florida, Las Campas y, como efecto derivado, también afectaría a toda el área urbana circundante que termina incluyendo a los entornos de la primera ronda: Avenida de Santander, General Elorza, Ronda Sur y Hermanos Pidal, concebidas como verdaderas arterias que circunvalaban los bordes de entonces, con la voluntad de solucionar, mayormente, los problemas de un tráfico mucho más pequeño que el actual. Pero la ciudad ha crecido desde principios de la pasada década de los 80, hasta duplicarse en extensión; lo cual exige nuevas respuestas para todo el conjunto de la red urbana, con el objetivo de movernos mejor y a la vez, reducir sus tráficos en zonas muy consolidadas; cuestiones que resolvería la existencia de la RN, ronda que cerraría el circuito de una "verdadera" circunvalación, dado que el conjunto de las autovías ya existentes, delimitan toda la ciudad excepto por el NO.

Alguna voz en contra del proyecto de RN aduce los impactos medioambientales. Desde luego, es incuestionable que tal infraestructura de estas características ha de eliminar el impacto visual o cualquier afección al normal funcionamiento del subsuelo. Es cierto que el monte Naranco ya es ecológica y paisajísticamente una calamidad, como han hecho notar Aladino Fernández o José Ramón Fdez. Molina en anteriores artículos; pero en cualquier caso hay que seguir pretendiendo protegerlo.

En la propuesta que se baraja, según se publicó gráficamente en LNE, la protección se consigue mediante un sistema de túneles, que aminoren sustancial y esencialmente los impactos medioambientales/paisajísticos, facilitando los accesos a Ciudad Naranco o a cualquier otra parte que técnicamente se considere necesaria y, como decía antes, orientada a la búsqueda de disminuir el tráfico con sus positivos efectos ambientales, económicos y sociales. También es cierto que, si bien el sistema de túneles resuelve el problema paisajístico, es a su vez la solución técnica más cara. Pero por razones ambientales, topográficas, paisajísticas y de calidad de vida es la única admisible y por tanto la más defendible.

Teniendo eso claro, corresponde a las instituciones la búsqueda y la dotación de los fondos necesarios para afrontar las obras que requiere la ciudad de Oviedo y su desenvolvimiento como capital regional y nodo del complejo metropolitano regional. No obstante, el esfuerzo económico que precisa esta propuesta exige, como punto de arranque importante y necesario, una obvia decisión municipal pero acompañada de un apoyo ciudadano amplio y mayoritario, pues de lo contrario será más difícil convencer al Ministerio inverso, Fomento en este caso.

Con la RN se unirían en "red" las carreteras del Estado A-64, A-66 y A-63 y la autonómica AS-II, por lo que aumentaría sin ninguna duda su eficacia. Este tipo de uniones en "red" entre distintas administraciones es signo evidente de madurez democrática, dando prioridad a intereses generales de la ciudadanía, por encima de otros parciales o locales.

Desde aquí y tras todo lo expuesto, aprovecho para solicitar al Excelentísimo Ayuntamiento de Oviedo que reflexione sobre la posibilidad de profundizar en esta cuestión urbanística y revise el acuerdo municipal sobre la RN ante el nuevo Plan Urbanístico en redacción. Naturalmente, aquí solo se emite una opinión, pero en el caso de que esta informal solicitud fuera considerada, se supone que los profesionales autores del PGOU de Oviedo dispondrán de mayores argumentos para proponer lo más adecuado, según el modelo de ciudad que los ovetenses y demás asturianos queramos para los próximos 10-15 años, asegurando a su vez que no hipotecamos el futuro. ¿Sabremos definir cómo ha de ser la ciudad de Oviedo en parámetros de sostenibilidad? ¿Sabremos encontrar aquello que es necesario regenerar/revitalizar/modernizar para mejorar la calidad de vida en los barrios y el centro de la ciudad? Hasta ahora se ha preguntado muchas cosas a los ciudadanos, hasta elegir proyectos concretos por votación, pero ¿alguna vez se ha preguntado qué consideramos prioritario? Tal vez, si se explican bien los objetivos que se pretenden desde las acciones de gobierno, si se ponen de manifiesto las diversas ventajas para mejorar el tráfico, la calidad de vida y la salud ciudadanas, y si se asumen responsablemente las funciones de Oviedo como capital regional, entonces la RN podría aparecer entre las primeras demandas y además serviría de base muy eficaz para la regeneración urbana de los barrios más afectados en la ciudad y también, por lo expuesto, del conjunto del territorio regional.

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