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Los orígenes de la mentalidad antinatalista

Las consecuencias del - denominado "derecho a decidir"

Hace unas semanas, leí en LA NUEVA ESPAÑA que el número de parlamentarios que le corresponden a Asturias en el Congreso de los Diputados en las próximas elecciones será siete, en vez de los 8 que tenía previamente. Esta reducción se debe al descenso de habitantes que ha sufrido la región como consecuencia de la caída de la natalidad, como recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE). A pesar de que muchos asturianos consideran que esa pérdida es debida a la inmigración por la falta de oportunidades laborales, las cifras del INE de 2018 no dan lugar a equivoco: el Principado perdió 4.169 habitantes por causas vegetativas; es decir, porque mueren más personas que las que nacen, y tan solo otros 88 habitantes por el saldo migratorio. En este artículo describo como se originó el movimiento antinatalista, que es, al menos en parte, el causante de la crisis demográfica actual.

El Antinatalismo es la posición filosófica, política o demográfica contraria a la reproducción y al nacimiento de nuevos seres humanos. Esta corriente de pensamiento se sustenta, fundamentalmente, en dos pilares: en el neomaltusianismo, que defiende la tesis de que el crecimiento de la población es superior a los recursos naturales, y en consecuencia es preciso reducir los nacimientos; y en el denominado "derecho a decidir" ( en inglés "pro-choice"), que, consiste en que lo que uno decide, por el hecho de hacerlo libremente es correcto, y está por encima de cualquier otro principio ético.

¿Quién puso en marcha este movimiento? Aunque existían iniciativas antinatalistas previas, el punto de inflexión ocurrió en 1994 tras ganar Clinton la presidencia de los Estados Unidos, hecho que le dio poder para influir en el desarrollo de la conferencia Internacional de Población y Desarrollo que se celebró ese mismo año en El Cairo. Dicha conferencia, organizada por la ONU, tenía entre otras metas, la planificación familiar, etc. Pero el problema surgió cuando algunas delegaciones, en minoría, percibieron que se proponía el aborto como un medio de conseguir algunos de los fines de la conferencia.

Los expertos de la ONU se habían dado cuenta que el neomaltusianismo ya no era un argumento valido para justificar el movimiento antinatalista, porque en aquellos años se empezó a observar que estaban disminuyendo los nacimientos. En el año 1995 tuvo lugar la conferencia de Pekín, organizada también por la ONU. En los documentos previos se proponían medidas para la emancipación de la mujer a través de una nueva cultura: cambio del concepto de familia, la imposición de la ideología de género, etc. La misión era construir un nuevo consenso mundial sobre los valores, las normas y las prioridades de la comunidad internacional en el siglo XXI ( Maguerite A. Peeters, en: Marión-Ética). Estas corrientes impulsadas por la ONU, con el apoyo del gran capital, de grupos de presión y de instituciones políticas de rango internacional, han confluido en condicionar las ayudas económicas que reciben algunos países a que incluyan en sus programas de gobierno, la implantación de la ideología de genero, el aborto y otras medidas antinatalistas.

Para hacernos idea de cómo se canalizan las ayudas a los países en desarrollo recojo a continuación la experiencia de una mujer nigeriana, Obianuju Ekeocha, quien, tras ver una entrevista en la que Melinda Gates presentaba un proyecto de casi 5 billones de dólares para ayudar a países en desarrollo, entre ellos el suyo, puso interés por estudiarlo, pero tras conocer el proyecto a fondo, escribió una carta que comienza así: "Habiendo crecido en un pequeño pueblecito apartado de África, he sabido siempre que una nueva vida es bienvenida con gran gozo y alegría (...). El primer día en la vida de todo bebé es celebrado por el pueblo entero con danzas (¡danzas reales!), aplausos y cantos...".

A continuación Obianuju tras manifestar en su escrito que en realidad el dinero no se utilizaba para hacer más libre a la mujer, muestra su indignación a Melinda : "Con su inestimable riqueza quiere reemplazar la herencia de la mujer africana (un niño), con la herencia "sexo libre-de-niños" (...). ¡En el momento en que estas enormes cantidades de medicinas y dispositivos contraceptivos sean inyectados en las raíces de nuestra sociedad, empezarán sin duda a erosionar y a envenenar la ética sexual que ha sido entretejida en el DNA de nuestra sociedad...".

Y, termina la carta diciendo: "Por favor, Melinda, escucha el grito que sale del corazón de una mujer africana y por misericordia canaliza tus fondos a pagar lo que REALMENTE -lo pone en mayúsculas- necesitamos". Al final de la carta le expone las cinco carencias más importantes de su región. El escrito de Obianuju se puede ver a través de Internet: "Carta abierta de una mujer africana a Melinda Gates".

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