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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

El piano

Un estudio científico del que se hizo eco la pasada semana este periódico certifica la disminución del dolor posquirúrgico en las mujeres intervenidas de cáncer de mama a través de movimientos ejecutados en la técnica pianística. Ocho mujeres, elegidas aleatoriamente de una muestra de dieciséis, realizaron distintos ejercicios en un piano durante diez sesiones. El análisis estadístico de los resultados obtenidos reveló un alivio significativo del dolor. Quienes aplican esa técnica en las pacientes que han sido operadas han dado con la tecla.

El poder terapéutico de la música es enorme y debería considerarse su prescripción facultativa. Está demostrado por otros estudios científicos que la musicoterapia oncológica es un coadyuvante efectivo y una intervención terapéutica que sirve de ayuda al paciente a nivel fisiológico y psicosocial. Mejora su estado anímico y bienestar, la comunicación familiar y la fuerza interior necesaria para acometer el terrible combate contra el cáncer, ese enemigo silencioso que se extiende con sordina.

La música amansa las fieras, aunque algún tipo de música puede convertir en feroz al rebaño gregario. Conocidos raperos del otro lado del Atlántico hicieron apología en sus letras del "purple drunk", un cóctel a base de jarabe para la tos mezclado con refrescos y alcohol, y semejante brebaje a base de codeína se ha puesto de moda entre cierta juventud que se asoma al vacío sin intuir siquiera lo elevado del precipicio. Cuando se asimila en el hígado y metaboliza, esa bomba de relojería se convierte en morfina.

Cuidado pues con hacer caso a las letras de las canciones, que a veces son manzana que lleva gusano dentro. Más piano y menos rap.

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