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En memoria de Agustín Argüelles

El diputado asturiano fue doctor honoris causa por la Universidad de Oviedo

Conmemorar el fallecimiento del diputado asturiano Agustín Argüelles -nacido en Ribadesella el 28 de agosto de 1776 y fallecido en Madrid el 24 de marzo de 1844- es un acto debido de gratitud a su memoria por su entrega a la vida política.

Por ello al recordarle surge de inmediato su relación con la vida política del siglo XIX y el Congreso de los Diputados, y especialmente a su trascendente protagonismo en la redacción de la primera Constitución española elaborada en Cádiz en 1812 (primera de las siete Leyes Fundamentales que han regido en España) mientras se libraba la Guerra de la Independencia en los primeros tiempos del constitucionalismo en España.

Y su protagonismo consistió, como lo dejó escrito el profesor Francisco Tomás y Valiente en su obra "Discursos", en los términos que transcribimos:

"Argüelles fue eso: no un teórico, sino como él mismo se definió un hombre de Estado, con idea clara de lo que aquí y entonces había que hacer: construir el Estado. Argüelles fue un político constructor, un arquitecto del Estado consciente de lo que podría ser, sin olvidarse de lo que quería que fuese. Liberal sincero, hombre honesto, dotado del talento político y de facilidad de palabra ("la elocuencia es el encanto de los hombre reunidos"), sin gran originalidad de pensamiento, pero con pensamiento no sólo aprendido, sino también asimilado".

Estadista con visión de Estado, político honesto. Creo que con resaltar estas cualidades sería suficiente para justificar, el motivo de recuerdo antes aludido. Sin embargo no es su perfil político de lo que tratamos ahora sino de algo, quizá, más sencillo, como lo es de su preparación intelectual y de un hecho poco conocido y ajeno, en parte, a su quehacer político.

En la Universidad como estudiante. "Arrastrando bayetas por los pasillos", dirá él en una de sus intervenciones en el Parlamento, aludiendo a su época estudiantil, echando mano de una locución hoy en desuso, y que se refería a cursar en una Universidad. Acerca de su vida estudiantil el General Evaristo San Miguel, natural de Gijón, cuenta brevemente cuál fue su formación estudiantil, en su obra "Vida de D. Agustín Argüelles": "En 1790 -es decir, con catorce años- después de concluido el curso de Filosofía del Arte pasó a estudiar de leyes, en cuya Facultad recibió tanto el Bachiller en Leyes cómo en Cánones".

En aquel entonces la carrera de Leyes y Jurisprudencia tenía una duración de siete años. Lo que hoy denominamos educación primaria, Argüelles la recibió en su casa, con un preceptor o educador particular, así como los entonces llamados cursos de latinidad. Años después, al servicio del Gobierno en el Ministerio de Hacienda, cumplió una misión -de la que hablaremos en otro momento- y tuvo oportunidad de conocer el funcionamiento del Parlamento inglés.

La Universidad le concede el grado de doctor honoris causa. Fue este honor, quizá, el único que recibió en vida y por parte de sus ciudadanos. Después de haber formado parte del primer gobierno liberal en 1821 como Secretario de Estado y del Despacho, hoy Ministro de la Gobernación, y desautorizado el Gobierno por Fernando VII , Argüelles hizo una visita a su tierra natal y vino a Oviedo en el año 1822, momento que según Fermín Canella en su "Historia de la Universidad de Oviedo", la Universidad aprovechó para tomar memorables acuerdos claustrales.

"Aquella misma noche, celebró claustro pleno en casa del Rector (en los años 1821 y 22 era rector D. Ramón Valdés Llanos, Canónigo Maestre Escuela) donde se acordó inferirle el grado de doctor en ambos Derechos, lo mismo que a los Sres. D. Francisco Martínez Marina y D. Lorenzo Rivera, diputados á corles de 1820 y 1821; al Sr. D. José Canga Argüelles, exministro, nombrado para la de 1822 y 1823; y al Sr. D. Manuel María Acevedo, jefe político de la provincia. Al Sr. Conde de Toreno se le confirió el grado de Doctor en Leyes.

"Una diputación pasó a comunicar lo acordado á D. Agustín y al Jefe político, que eran los que se hallaban en Oviedo, por si gustaban recibir el grado con la pompa y ceremonia acostumbradas. Mas los interesados contestaron que, agradeciendo infinito la honra que les hacía el Claustro de la Universidad, esperaban se les dispensase de recibir el grado con la solemnidad del caso, añadiendo Argüelles que tendría gran satisfacción el presentarse al Claustro privadamente, si posible fuera.

"Accediendo este a sus deseos se reunió, en efecto, al día siguiente; y habiendo mandado una diputación de cuatro individuos de su seno salir a recibir a los Sres. Argüelles y Acevedo, se presentaron estos, y el Rector les puso en la posesión de su grado de Doctores. Concluido el acto, sentáronse entre los Decanos, se dirigieron las arengas y hubo los abrazos, que en tales casos se acostumbran.

"Terminado el acto, bajaron todos los doctores a la cátedra de Vísperas, ocupada ya por una numerosa y escogida concurrencia. Gozoso Argüelles y lleno de emoción, al verse rodeado de tantos amigos y antiguos condiscípulos, les dirigió la palabra y, en un breve discurso, recordó que en aquellas aulas había pasado sus mejores años. Haciendo una reseña de los trastornos que había experimentado desde aquellos tiempos la nación, encareció las ventajas que resultaban de la libertad bien entendida y de la puntual y exacta obediencia de la Constitución política de la monarquía; concluyendo por exhortar a la juventud a que aprovechando la nueva era que abría al saber el sistema liberal, se dedicase incesantemente al estudio para ser algún día útil a su patria.

"Tomó la palabra para contestarle D. Tomás Joaquín Estrada, cursante en Jurisprudencia; le felicitó en nombre de sus compañeros, y felicitó no menos al país por ser cuna del Patriarca de la libertad. Con cuyas palabras terminó la ceremonia, saliendo de la Universidad Argüelles y el Jefe político entre infinitos aplausos con un lucido acompañamiento, que les condujo a su casa".

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