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Alberto Menéndez

PP, todos contra todos

A un mes de las elecciones generales lo normal sería que en el PP asturiano imperase la cordura y que sus pesos pesados, aunque solo fuera por interés personal, por egoísmo, firmasen, explícita o implícitamente, un armisticio para salvar la muy complicada situación política en la región.

Pero nada más lejos de la realidad. El PP autonómico no es que esté dividido en dos bloques, los encabezados por la presidenta regional, Mercedes Fernández, y por la candidata a la Presidencia del Principado, Teresa Mallada, sino que es una especie de reino de taifas en el que todos están descontentos con todos y cada cual mira para sí mismo considerándose más valioso que los demás. Y así, con este batiburrillo interno, en el que también se mezclan organizaciones ajenas a la política en el más estricto sentido de la palabra, es muy difícil, por no decir imposible, que el PP iguale los resultados alcanzados en los últimos comicios legislativos, que ganó cómodamente en Asturias.

Decisión que toma la dirección nacional del partido que lidera Pablo Casado decisión que es inmediatamente cuestionada por la inmensa mayoría de la organización asturiana, incluso, en ocasiones, a la vez por los dos sectores aparentemente más influyentes, los de Mercedes Fernández y Teresa Mallada. Y si en ocasiones guardan las formas, una y otra, como en el caso de la cabeza de cartel el 28-A, es porque la escogida en la calle Génova de Madrid, Paloma Gázquez, no pertenece a ninguno de los dos grupos enfrentados, por lo que no se sienten damnificados directamente; es decir, no hay perdedor. Pero eso no quiere decir que, en privado, cuestionen, y que lo hagan en unos términos muy duros, a la número uno para las generales.

Algo similar sucede con el candidato designado para optar a la Alcaldía de Gijón, Alberto López-Asenjo. Una operación política esta que parece ha enturbiado las buenas relaciones de Teresa Mallada con alguno de sus patrocinadores, al igual que también resultó polémica la designación de Ramón Cañal como cartel al Senado.

Demasiadas novedades (quizás sería más atinado hablar de decisiones sorprendentes) con paternidades muy diferentes, y en ocasiones poco diáfanas; demasiadas improvisaciones que se les han ido de las manos a los dirigentes nacionales del PP, actuaciones que, en ocasiones, parecen haber sido diseñadas por el enemigo. ¿Y si fuese así?

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