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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Evangelio rojiblanco

A Fernando Fueyo, párroco titular de San Nicolás de Bari, en El Coto, el pequeño parque a las puertas de la iglesia le parece los jardines del Edén. Desde ayer, a la entrada del templo luce una placa que le recuerda y que le causa cierto rubor.

En el vergel paradisiaco de la Biblia se encontraba alimento sin cultivar la tierra. En El Coto, Fueyo ha cultivado almas y ha ayudado a hacer más habitable un barrio trabajador que ha dado fruto con el sudor de muchas frentes.

Fueyo, que es parlanchín y coñón, estima que el homenaje de ayer, rodeado de curas próximos y parroquianos, le llega "prepóstumo" y que la placa en cuestión le parece una lápida. Pero lo dice en broma, que tiene cuerda para rato.

Le quedan más misas que partidos a El Molinón, que la Iglesia y el Sporting tienen los siglos contados.

Por buena gente y por futbolero, el capellán del Sporting merecería no una placa también en Mareo sino un tifo en El Molinón, porque la suya ha sido una evangelización en rojo y blanco. Si volviera de misionero en Burundi, a rememorar la etapa pastoral más feliz de su octogenaria existencia, seguiría evangelizando a los negritos apelando al santoral sportinguista, a San Quini, al arcángel Castro, al beato Churruca, al querubín Villa... En la misión habilitaron un espacio mínimo para jugar al fútbol que el "páter" bautizó como "el Molinín".

Dice Fernando Fueyo, con razón, que es mejor un poco de todos que todo de unos pocos. Que se apliquen la conseja los futbolistas del cuadro local.

Y que el sacerdote siga al pie del cañón muchos años. Y que su fe nunca decaiga.

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