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Latidos de Valdediós

Libertad interior

Vivimos en la época de la gran exaltación de la libertad y del respeto, pero lo que yo percibo es que esta es la época de los complejos: nos avergonzamos de ser buenos y rectos. En la época de la desinhibición total y de la desvergüenza? ser bueno nos da vergüenza, ¡qué absurdos somos!

Nunca se ha hablado tanto de libertad y quizás nunca se ha pisado tanto como ahora, y no me refiero a las libertades en general, sino principalmente a la libertad interior. Los derechos y las libertades que se deben a los individuos y que la sociedad tiene que tratar de cuidar y garantizar son importantes, sin duda, pero no son los más vulnerados ni los que más me preocupan? Yo me pregunto si hay alguien que haya apostado por luchar por esa libertad íntima que es la que de verdad nos hace personas.

Esa libertad es, sin duda, la más difícil de conquistar, la única verdadera y la que menos presente tenemos. La que nos garantice el ejercicio libre de aquello que nuestra conciencia nos dicta? Es muy complicado, porque la fidelidad a la propia conciencia es un valor que no vende? y por eso no se cuida, ni se lucha por ello. Por eso es más fácil "educar" de modo que se adormezcan las conciencias, aunque hemos llegado a un punto en que las conciencias están ya anestesiadas.

Lo que me preocupa es que, cada vez con más frecuencia, me encuentro personas inteligentes, profundas, con gran capacidad para pensar y deseosas de obrar el bien, pero paralizadas por una serie de inseguridades y complejos que arruinan todo eso buenísimo que llevan dentro de sí. Parece como si los que hubiéramos hecho una opción por la bondad y otra serie de valores asociados fuésemos ciudadanos de segunda o algo así?

Ningún complejo es bueno, pero el peor es el de avergonzarnos de la bondad y la coherencia. ¿Por qué vivir hipotecando nuestra conciencia y nuestras convicciones más íntimas y profundas a la cobardía de no ser capaces de desentendernos del "qué dirán" y "qué pensarán"?, ¿hasta cuándo vamos a seguir así?

Os propongo una apuesta sincera por la libertad interior y la coherencia, y tomarnos un tiempo para ponernos ante nuestra propia conciencia y orientar nuestra vida en el modo y manera que consideremos mejor. Y luego ya?, una vez tomada una decisión, ser coherentes y no avergonzarnos de ser lo que hemos decidido ser. ¡Vivir nuestra opción sin complejos! Respetando a todos, eso por supuesto, sin atropellar a nadie, pero tampoco avergonzándonos y traicionando nuestra conciencia y nuestra opción de vida.

Un abrazo fuerte y hasta el próximo viernes.

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